Mostrando entradas con la etiqueta horticultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta horticultura. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de julio de 2014

En verano, cuidado con los trips

Volvemos un día más a la carga dispuestos a combatir enfermedades, virus, plagas o cualquier otra amenaza para nuestro huerto urbano. En el blog, hay muchos que nos iniciamos en esto de la horticultura y, aunque es difícil que suframos al principio todos los problemas de los que ya hemos hablado, ya sabéis que somos muy partidarios de ir aumentando la información y los conocimientos sobre el cultivo de un huerto urbano para que, si llega el momento de aplicar esos conocimientos, los tengamos a mano. Por ello, hoy vamos a tratar otro tipo de plaga bastante común en el huerto: los trips (o arañuelas).
El trip es un insecto de tamaño milimétrico pues suele medir entre uno y dos milímetros. Son de color marrón o negro, de forma cilíndrica y alargados. Existen multitud de variedades de este insecto, se calcula que unas 5.600, la mayoría se alimentan casi exclusivamente de vegetales y cada una tiene su cultivo predilecto así que prácticamente todas nuestras plantas podrían sufrir el ataque de este insecto.
Se alimentan de la savia de las hojas y mientras lo hacen, las manchan con los jugos y excrementos que desechan provocando en las hojas unas características manchas de color blanquecino rodeadas de motitas negras. Pero a la hora de hacer la revisión de nuestros cultivos, debemos de estar atentos también a los frutos y las flores, pues no solo de hojas vive el trip.

En estas fechas debemos de estar especialmente atentos a la posible aparición de estos insectos ya que se encuentran muy cómodos en los ambientes secos y cálidos, de ahí que sea una plaga típica de invernadero.
¿Es grave? Ya sabemos que la presencia de insectos y otros animales en nuestro huerto urbano es normal e, incluso, recomendable pues forma parte de la naturaleza que los seres vivos interactúen. El problema viene cuando una de las especies del ecosistema, en este caso, insectos, se multiplica de manera descontrolada por alguna variación en el entorno, un incremento de la población que puede causar serios daños a nuestros cultivos. El trip se alimenta de la savia de las hojas pero también ataca a las flores y al fruto, decolorando y generando malformaciones en este último.
Pero el verdadero riesgo que suponen las plagas para nuestro huerto urbano, concretamente, la de este insecto, es que el trip es un vector de varios tipos de virus -alrededor de una veintena- muy perjudiciales, es decir, un ser vivo que puede transportar el virus de una planta a otra. Hablamos, por ejemplo, del virus del bronceado del tomate y otros similares muy dañinos para nuestro huerto urbano.
¿Cómo prevenimos su llegada? El mejor ataque es una buena defensa así que será mejor que dediquemos cierto tiempo a la prevención de este tipo de plagas. Lo mejor para evitar que los trip se conviertan en un problema grave es respetar los calendarios de cultivo, los marcos de plantación, las asociaciones de cultivos adecuadas y las rotaciones necesarias. Mantener los cultivos frescos y húmedos con buenos riegos también es vital ya que, como ya hemos comentado, el trip se desarrolla en entornos secos y cálidos. La retirada de los restos de poda y la eliminación de las malas hierbas nos ayudará a evitar su aparición. En definitiva, la mejor prevención es respetar el ecosistema equilibrado de nuestro huerto y jardín y la propia naturaleza ejercerá de árbitro controlando y evitando la aparición de plagas.
Ahora bien, si descubrimos que los trip ya se han convertido en un serio problema para nuestros cultivos, tenemos a nuestro alcance varios métodos de combate. Por ejemplo, podemos acabar con la plaga introduciendo depredadores naturales de este insecto como el orius.
Otra opción es utilizar insecticidas ecológicos compuestos por piretrinas, una sustancia que se obtiene de los crisantemos y que actúa como insecticida natural. Recordad que este y otros productos ecológicos para combatir las plagas los podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Como cada día, manos a la tierra y ¡a disfrutar del huerto!

viernes, 13 de junio de 2014

¿Qué son los bulbos?

Seguimos avanzando en nuestro camino como horticultores y ahora ha llegado el momento de ampliar nuestro vocabulario y conocimientos hortícolas hablando de los bulbos.
Así que, comencemos por el principio: ¿qué son los bulbos? Es un tallo subterráneo muy corto situado en la base de las hojas y engrosado para hacer la función de órgano de reserva de nutrientes. El tallo está formado por un conjunto de hojas modificadas, que se llaman catafilos.
Las plantas que tienen este tipo de órganos –aunque según la especie también pueden presentar otros, como cormos, rizomas o tubérculos- se llaman plantas bulbosas y son herbáceas y perennes.
Y aquí llegamos a la gran cuestión, las plantas bulbosas suelen plantarse a través de los bulbos, así que ya sabemos que nuestra próxima incursión en el huerto va a consistir en plantar bulbos.
Pero sigamos hablando de las características de los bulbos. Para empezar, debemos saber que constan de cinco partes: el disco basal, que es la parte inferior desde donde crecen las raíces; los catafilos o escamas, de los que ya hemos hablado y que son el órgano principal de almacenamiento de los nutrientes; la túnica, que es la capa que rodea las escamas y las protege de la desecación; el vástago, que es una yema flora y otras yemas de desarrollo; y las yemas laterales, que darán origen a los bulbillos, los futuros bulbos.
Otra cosa que debemos saber es que tenemos dos tipos de bulbos. Por un lado, los que presentan los catáfilos –las hojas que forman el tallo- en forma de escamas carnosas y aparecen imbricados son los bulbos escamosos, como el tulipán; y por otro, los bulbos tunicados, en los que estas hojas aparecen como capas superpuestas y recubiertas por una membrana protectora o túnica, como es el caso de la cebolla.
La cuestión ahora es, ¿cómo plantamos los bulbos? Necesitamos un terreno que drene bien, sino, el agua se encharcará y se pudrirán. Lo vamos a conseguir mezclando con la tierra estiércol, mantillo y arena de río. Utilizaremos como siempre un abono natural, en lugar de químico. La profundidad a la que lo plantemos va a ser el doble de su tamaño y nos ayudaremos de una pala de mano. ¡Importante! La punta del bulbo por donde sale el brote debe estar mirando hacia arriba, no sería la primera vez que tenemos este pequeño despiste… Tras plantar, debemos rellenar el agujerito con tierra y regar bien. La distancia a la que vamos a plantar unos de otros dependerá de la especie, pero la norma general es entre cinco y diez centímetros para los bulbos pequeños, y entre 15 y 25 centímetros para los grandes.
Por último, debemos saber que hay dos épocas para plantar los bulbos, así tenemos bulbos de primavera, que vamos a plantar en esta estación, y bulbos de otoño, que plantaremos en otoño, pero ya hablaremos en próximos posts de ellos.
Ahora que ya sabemos esto, sólo nos queda elegir y pasarnos por el catálogo de bulbos de Semillas Huerta y Jardín, nuestros jardines y huertos van a llenarse de perfumes y colores con las floraciones impresionantes de nuestros bulbos.


¡A disfrutar del huerto!

miércoles, 11 de junio de 2014

Cultivos imprescindibles: la fresa

Volvemos con nuestra lista de cultivos que no pueden faltar en nuestro huerto urbano por muy novatos que seamos en estas lides de la horticultura. Hoy vamos a hablar de un fruto que a los más golosos seguro que os encanta con un poco de nata montada o azúcar: la fresa. La reina de los postres que gusta a pequeños y mayores y que tiene múltiples usos pues se puede convertir en confitura, mermelada, yogur, helado... ¿a vosotros también se os hace la boca agua? Pues manos a la tierra.
La fresa -fragaria es su nombre científico- es la única fruta que se puede cultivar en un huerto de dimensiones reducidas, como serán la mayoría de nuestros huertos urbanos. Se cultiva porque, además de ser muy consumida, la planta y las flores son muy decorativas y tiene propiedades positivas para la salud: es diurética, antirreumática, astringente, reduce el colesterol...
Debemos sembrar las semillas de la fresa a finales de primavera y podremos cosechar el fruto en la temporada estival del año siguiente. Tendrán que estar bien maduros, de un color rosa intenso en el momento de la cosecha.
Durante su cultivo, la fresa tendrá que tener la tierra fresca, aunque sin exceso de humedad y sin periodos secos, por ello, es recomendable regarla, incluso, a diario, pero teniendo asegurado un buen drenaje. Es exigente en cuanto a nutrientes así que será conveniente que añadamos compost al suelo. Necesita una profundidad de 15 centímetros en un sustrato suelto y ligeramente ácido.
Aunque suele dar muchos frutos, si estos tocan la superficie es posible que se echen a perder. Se suele cubrir el suelo con plásticos aunque resulta bastante más ecológico poner algo de paja u hojas de pino que, además, le aportan cierta acidez al sustrato que es uno de los factores que necesita esta planta.
No debemos de plantar las fresas con ninguna variedad de col, pues son plantas incompatibles, aunque se desarrolla bien con ajos, espinacas o lechugas. Por último, recordad que, como la mayoría de cultivos de nuestro huerto urbano, la planta de la fresa también puede ser atacada por enfermedades o plagas.
En la fresa, lo más común es la segunda posibilidad, que se vea acechada por plagas, sobretodo, de babosas, caracoles y pulgones, entre otras. Deberemos, por tanto, estar atentos a la aparición de estos pequeños animalitos y controlar su desarrollo. En este enlace podéis descubrir cómo prevenir plagas y enfermedades en nuestro huerto urbano.
Seguiremos hablando de diferentes cultivos para añadir a nuestro huerto urbano en próximos artículos de nuestro blog. Mientras tanto, si os habéis animado a probar con las fresas, solo tenemos que hacernos con unas semillas en la tienda online de Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!

Cultivos imprescindibles: la berenjena

Poco a poco estamos descubriendo los entresijos del arte de la horticultura para poder gozar de nuestro propio huerto urbano y de todas sus ventajas y poco a poco también os vamos dando las claves para que no se os resista ningún cultivo. Hoy vamos a hablar de las berenjenas, también conocidas como solanum melongena, de la familia de las solanáceas, es originaria del sudeste asiático y llegó a Europa de la mano de los árabes.
La mejor época para plantar esta hortaliza, tan común en nuestra dieta y protagonista de tantas ricas recetas, es a finales del invierno y lo haremos en semilleros protegidos. A los dos meses aproximadamente, y siempre que estemos seguros de que no se van a producir heladas, ya podemos trasplantar nuestra planta en un marco de 80x60 centímetros a una profundidad de entre 25 y 30 centímetros. A partir de su plantación, deberemos de esperar unos tres meses para recoger el fruto de nuestro trabajo.
Pero para que este llegue a buen puerto debemos prestar atención a las condiciones que requiere esta hortaliza. Para empezar, es una planta que necesita entre 10 y 12 horas de sol al día y se desarrolla mejor en temperaturas cálidas, entre 23 y 25 grados, aunque puede soportar bien incluso los 30 grados, siempre y cuando tenga suficiente humedad en el sustrato.
Y hablando del suelo es importante prepararlo bien pues la berenjena necesita de suelos profundos y sueltos muy bien abonados con un buen compost descompuesto totalmente y mantenerlo siempre húmedo. Por ello, el riego debe ser frecuente y abundante, sobretodo, en la primera parte de la germinación que es cuando crecen los frutos. Eso sí, necesitaremos un buen drenaje para que el agua no se acumule en las raíces.
En el catálogo de Semillas Huerta y Jardín podéis encontrar, además de las semillas de berenjena para plantar, sustratos de la más alta calidad e ideales para nuestro huerto urbano. Además, también podemos encontrar un kit de cañas de bambú para mesa de cultivo que nos será muy útil para entutorar o usar de guía en plantas trepadoras como las judías y los tomates y, también, para las berenjenas pues, cuando se cargan de frutos, es posible que la planta no soporte el peso y se parta. Para conseguir frutos más grandes, es aconsejable dejar solamente 5 o 6 frutos por planta. Recordar que en el momento de la cosecha debemos de cortar las berenjenas y nunca tirar de ellas.
Como véis, la berenjena es una hortaliza que necesita unos cuidados específicos pero muy sencillos y el resultado es siempre satisfactorio ya que se trata de una hortaliza que se puede preparar de múltiples maneras y que tiene muchos beneficios para la salud. Así que, no lo dudéis, manos a la tierra, a plantar berenjenas y... ¡a disfrutar del huerto!

martes, 10 de junio de 2014

Cultivos imprescindibles: la lechuga

Si hay alguna hortaliza que relacionamos rápidamente con el frescor de una buena ensalada en los días más calurosos esa es la lechuga. Buena razón para incluir este cultivo entre los imprescindibles de nuestro huerto urbano, ¿no os parece? Ya os hemos dado unas pinceladas de cómo cultivar esta hortaliza en una entrada anterior sobre cuáles son los mejores cultivos para iniciarnos así que, ahora, vamos a desarrollar un poco más la cuestión y a ver los secretos del buen cultivo de la lechuga.
Su nombre científico es la lactuta sativa y proviene de Asia aunque pronto se extendió por toda la cuenca mediterránea convirtiéndose inmediatamente en un alimento básico. La lechuga tiene diferentes variedades y, según la que queramos cultivar, sembraremos en otoño o en primavera. Iniciaremos su cultivo en semilleros y, aproximadamente un mes después, ya podremos trasplantar el ejemplar en un marco de plantación de 25x25 centímetros.
Aunque este cultivo, a diferencia del tomate o la berenjena, aguanta bien el frío, procuraremos protegerlo de fuertes heladas. Lo que no aguanta es el excesivo calor. Con temperaturas altas, las hojas de la lechuga tienden a espigarse es por ello que es conveniente su cultivo en otoño y primavera y no en verano.
Otra característica de la lechuga y que las hace ideales para quienes nos estamos iniciando en esto de la horticultura es que no son demasiado exigentes con ellos nutrientes del suelo por lo que no requerirá de un abonado consistente aunque sí deberá de estar bien suelto y trabajado. Respecto al riego, y como muchas de las hortalizas de las que hemos hablado en el blog, necesitará de una humedad constante pero evitando los encharcamientos. Por ello, y al contrario que el tomate, por ejemplo, que precisaba de pocos riegos pero abundantes, la lechuga crecerá mejor con riegos cortos pero frecuentes.
Al mes y medio de haber trasplantado nuestra planta, la lechuga ya estará lista para ser recolectada. Es una de las hortalizas que hemos visto que menos tiempo necesitan para su cultivo así que, para los más impacientes, resulta una planta ideal, aunque ya sabemos que la horticultura es un arte que precisa de paciencia y constancia.
Volviendo a los cuidados de la lechuga, es una planta propensa a sufrir plagas de pulgones, caracoles o mosca blanca y enfermedades como el mildiu, la brotitis y el virus del mosaico de la lechuga así que tendremos que vigilarlas con cierta regularidad y tratar de atajar cuanto antes estos problemas si llegan a sufrirlos. Así que, ya sabéis, con un poco de cuidado y de paciencia, pronto podremos disfrutar de nuestras propias lechugas, alimento base y muy beneficioso para la salud pues posee mucha cantidad de vitaminas A, C, E y B, por lo que es un perfecto antioxidante, y muchos minerales como el hierro, el calcio o el potasio. Además, se usa en numerosas dietas de adelgazamiento por tiene poco valor nutritivo pero mucha cantidad de agua. Si estáis convencidos de que es una buena elección, sólo tenéis que pasaros por la web de Semillas Huerta y Jardín donde encontraréis todo lo necesario para empezar a cultivar vuestras propias lechugas.
Y ahora ya sí, solo queda deciros: ¡a disfrutar del huerto!

Cultivos imprescindibles para presumir de huerto

Ahora que ya sabemos qué es un huerto urbano, qué necesitamos para ponerlo en marcha, cuáles son los cultivos más sencillos para iniciarnos en el maravilloso mundo de la horticultura y cómo tratar las enfermedades y plagas que pueden amenazar a nuestro proyecto ecológico, ahora que ya hemos controlado nuestras primeras hortalizas y las estamos viendo crecer y dar frutos, ahora es el momento de ser ambiciosos y ampliar nuestro catálogo de hortalizas y plantas para, por un lado, seguir aprendiendo, para superarnos y -¿por qué no?- para presumir de un huerto urbano completo, sano y, sobretodo, productivo.
¿Estáis preparados? Pues manos a la tierra, sin miedo. En artículos anteriores hemos hablado de aquello indispensable para poder poner en marcha nuestro huerto urbano e, incluso, hemos tratado los cultivos que resultan más fáciles y agradecidos para los principiantes pero nosotros ya hemos dado un paso más y queremos ampliar, ¿qué plantamos? Pues en cualquier huerto que se precie no pueden faltar una serie de hortalizas que hemos dado en llamar las “imprescindibles”.
Todo huerto urbano debe contar con tomates, cebollas, berenjenas, calabacinos, calabazas, pimientos, lechugas y fresas. Suena bien, ¿verdad? Pues no sólo son cultivos que nos van a poner a prueba si acabamos de iniciarnos en la horticultura, sino que, además, son alimentos básicos y muy comunes en la dieta mediterránea por lo que atrevernos a cultivar estas hortalizas pueden ahorrarnos dinero y reportarnos, por un lado, la tranquilidad de saber que lo que estamos comiendo ha sido cultivado de manera totalmente ecológica y natural y, por otro lado, la satisfacción de obtener resultados tan sabrosos y sanos de nuestro propio esfuerzo.
Y es que la idea de comenzar nuestro huerto urbano solo tiene ventajas, ¿verdad que sí? Pues ahora que ya sabemos cuál es el siguiente paso a dar cuando ya tenemos dominados los cultivos que os recomendamos para iniciaros, es hora de elegir las semillas. En el catálogo de semillas de Semillas Huerta y Jardín podemos encontrar las semillas para cultivar las hortalizas de las que hablábamos pero, además, existen otros productos que pueden ayudarnos y resultarnos algo más baratos como los Mix de Batlle, sobres donde van incluidas las semillas de cuatro hortalizas diferentes, y que podemos encontrar en la web de Semillas Huerta y Jardín.
En próximos artículos os iremos describiendo paso por paso las características y las necesidades de cada uno de los cultivos de los que hemos hablado: el tomate, la lechuga, la cebolla, el pimiento, la fresa, la berenjena, la calabaza y el calabacín.
Así que, manos a la tierra y ¡a disfrutar del huerto!

jueves, 5 de junio de 2014

Semillas ecológicas

Y tras hablar de todo lo que necesitamos saber sobre semillas y cómo y dónde plantarlas, en Semillas Huerta y Jardín queremos apostar por las semillas ecológicas y, sobretodo, animar a todo el mundo a que apueste por ellas.
Desde nuestra pasión por la horticultura y la jardinería nos hemos ido acercando a otros conceptos o, más bien dicho, a otro estilo de vida en el que el respeto por la naturaleza, el consumo responsable o la ecología se han convertido en pilares fundamentales. Por eso, tratamos de cultivar de la manera más natural posible, evitando insecticidas dañinos, usando fungicidas ecológicos o, y entramos en materia, usando semillas ecológicas.
Pero empecemos por el principio, ¿qué son las semillas ecológicas? Las semillas ecológicas u orgánicas son aquellas que se han obtenido a partir de variedades convencionales cultivadas mediante técnicas de cultivo ecológico.
Esto significa que las plantas que han producido estas semillas son también ecológicas: no se han usado ni fertilizantes ni abonos químicos en su cultivo. De igual manera, tampoco se han usado productos químicos para conservar la semilla que compramos y, además, la estructura molecular de ésta no ha sufrido ninguna modificación genética por parte del hombre. Vaya, tanto las plantas como las semillas son tal cual estarían en la naturaleza, sin ningún tipo de alteración: 100% naturales y ecológicas.
Eso sí, un pequeño apunte, si plantamos semillas ecológicas, pero luego usamos productos químicos, como fertilizantes o abonos, vamos a quitarles nosotros esa característica ecológica.
En este mismo sentido, si ya hemos decidido que nuestro huerto va a ser ecológico, la elección de estas semillas ecológicas es la más aconsejada –más allá de nuestra propia decisión de seguir un estilo de vida ecológico-, ya que van a adaptarse mejor a las condiciones de nuestro huerto y serán más resistentes a las plagas y enfermedades que las semillas convencionales.
Otro punto a su favor es que  estamos ayudando a la protección del medio ambiente, preservando la biodiversidad de especies.
Está claro que ya no tenemos dudas sobre comprar semillas ecológicas, ahora sólo queda saber cómo distinguirlas. Es fácil, deben llevar un sello que indique que se han producido bajo la más estricta normativa europea de agricultura ecológica.
A nosotros no se nos plantea ninguna duda al respecto, simplemente tenemos que acudir al catálogo de semillas ecológicas de Semillas Huerta y Jardín y tenemos asegurado que estamos adquiriendo semillas 100% ecológicas.

Y ahora que ya las tenemos, ¡a disfrutar del huerto ecológico!

miércoles, 4 de junio de 2014

Cómo plantar las semillas

Continuamos adentrándonos en el mundo de la horticultura desde donde lo dejamos la última vez: las semillas
Una vez que ya sabemos lo que son y el por qué son una buena opción a la hora de cultivar nuestro huerto urbano, viene la parte de ver cómo las plantamos.
Para empezar, debemos saber que podemos usar cualquier sustrato para plantar las semillas, aunque este debe ser rico en nutrientes para que las semillas crezcan bien y no muy compacto, para que las raíces puedan desarrollarse sin dificultades.
En cuanto al riego, es necesario que nuestras semillas estén siempre húmedas, para ello, podemos usar un vaporizador, por ejemplo, con lo que conseguiremos aportarles el agua necesaria sin remover la tierra.
La temperatura es muy importante también en este periodo, por ello, es imprescindible que sepamos cuál es la temperatura ideal para que germinen las semillas que hemos elegido. 
Otra cuestión a tener en cuenta es el tiempo que van a tardar en germinar y éste también va a variar según el cultivo que hayamos elegido. Como siempre, en Semillas Huerta y Jardín iremos hablando de los diversos cultivos y explicando cuál es su temperatura ideal y el tiempo de germinación para eliminar todas las posibles dudas.
Pero sigamos. ¿Cómo plantamos las semillas? Primero se coloca el sustrato en el recipiente elegido, se riega y, una vez regado, se colocan las semillas –el número de éstas va a depender del tipo de recipiente-. Después se cubre las semillas con una capa muy fina, de alrededor de medio centímetro, de sustrato. ¡Importante! No hay que enterrarlas a mucha profundidad. Tras esto se vuelve a regar superficialmente y, luego, es aconsejable acercar el recipiente a una fuente de calor, pero siempre manteniendo la humedad de la planta.
Ahora la cuestión que se nos plantea es dónde plantar nuestras semillas. Hay varias opciones y según la hortaliza es preferible una u otra, aunque también va a depender del espacio del que dispongamos, claro.
Tenemos en primer lugar, la opción de los semilleros. Aunque en los siguientes posts os hablaremos en profundidad de ellos, debéis saber que estos pueden ser semilleros en recipientes o semilleros en el suelo.
Otra opción es la siembra directa, en la que vamos a plantar nuestras semillas directamente en el suelo, sin tener luego que proceder a trasplantar nuestro plantón.
¿Cuál utilizamos? Pues lo veremos en los siguientes posts, de momento, os dejamos con el catálogo de semilleros de Semillas Huerta y Jardín para que os vayáis familiarizando con ellos.


¡A disfrutar del huerto!

lunes, 2 de junio de 2014

¿Qué necesito para cultivar mi huerto urbano?

Bienvenidos otra vez a Mi primer huerto urbano, ¿listos para comenzar a cultivar?
Ahora que ya estamos totalmente convencidos de que no es que queramos, sino que necesitamos, un huerto urbano en nuestra casa, ha llegado el momento de pasar a las cuestiones prácticas.
Así que, desde Semillas Huerta y Jardín vamos a intentar contestar a la gran pregunta, ¿qué necesitamos para cultivar nuestro huerto urbano?
Primer punto. Imprescindible: luz directa. Este va a ser el único requisito real que nuestros hogares tienen que cumplir para que podamos disfrutar de nuestro huerto. Ya sea en el balcón o a través de una ventana –no es necesario tener un patio o un jardín-, pero necesitamos la luz directa del sol. Como sabéis, las plantas necesitan la luz solar para obtener energía a través de la fotosíntesis.
Evidentemente, dependiendo de la luz de la que dispongamos, vamos a escoger un cultivo u otro. Puede ser que, incluso, sólo podáis cultivar en la época de primavera-verano. Pero, calma, de momento no nos hace falta profundizar tanto, en los siguientes artículos ya iremos dándoos consejos sobre la luz y el tipo de cultivos.
Así que seguimos, ¿qué más necesitamos?
Pues nuestro siguiente requisito son los recipientes para sembrar. Hay de muchos tipos, tenemos macetas textiles, mesas de cultivo, jardineras, recipientes de geotextil…, por lo que se van a acoplar seguro al espacio del que dispongamos. Aunque ya hablaremos en profundidad de los recipientes y sus diferentes características, debéis saber que tenemos que escoger un recipiente que nos permita la mayor cantidad de sustrato en relación al espacio que tenemos.
Y así llegamos al siguiente imprescindible del huerto: los sustratos, también llamados tierra para macetas. Otra vez tenemos una gran variedad de sustratos con diferentes cualidades que debemos conocer bien a la hora de elegir, por eso en los siguientes posts os hablaremos con detalle de ellos.
Otro punto que nos va a preocupar especialmente es cómo regar nuestro huerto. Este es un tema muy delicado –también hablaremos en profundidad de ello-, ya que el agua también es sumamente importante a la hora de cultivar.
Hay dos inconvenientes que debemos tener presentes desde el principio: por un lado, en los recipientes el agua se agota antes que en el suelo; y, por otro, que un exceso de agua puede provocar un lavado en la planta, vaya, que le hará perder sus nutrientes. Así que vamos a tener que ser muy precisos en el riego y tratar de mantener una humedad constante –siempre dependerá de la época del año y de las hortalizas que estemos cultivando-.
Y llegamos al último punto: las semillas que vamos a plantar. Como siempre, nuestra elección va a depender de la luz y el espacio que tengamos, pero también de nuestras preferencias, evidentemente. Próximamente, os daremos las mejores opciones para los horticultores novatos, así como varias ideas para los que ya tenéis más experiencia.
Este es el momento de que nos pasemos por Semillas Huerta y Jardín para aprovisionarnos de todo lo necesario –desde recipientes, pasando por los sustratos, hasta sistemas de riego– y que empecemos a investigar qué semillas queremos de todo el catálogo. Por cierto, si os sentís más seguros, siempre podemos acudir a libros de jardinería que nos iniciarán en el mundo del cultivo y que podremos llevar en la mano mientras estemos sembrando.

Ya estáis listos para comenzar la aventura.

Ahora, ¡a disfrutar del huerto!


Javier Macias Gargante. Educador medioambiental y colaborador en el blog Mi primer huerto urbano y en Semillas Huerta y Jardín

Sostenibilidad, ecología, salud, huerto urbano

Bienvenidos a Mi primer huerto urbano, el nuevo blog con el que desde Semillas Huerta y Jardín queremos animaros (y ayudaros) a cultivar vuestro propio huerto urbano.
Si estáis aquí está claro que tenéis en mente lanzaros a la aventura de la jardinería y la horticultura y nosotros queremos acabar de daros ese empujoncito que necesitáis para atreveros -también puede ser que ya os encontréis inmersos en este bello mundo y que estéis buscando algunos consejos básicos. Tranquilos, también estamos aquí para eso-.
Pues bien, comencemos por el principio: ¿qué es un huerto urbano? No es otra cosa que plantar vuestras propias hortalizas –que siempre podéis acompañar de flores o plantas aromáticas, por ejemplo-, en vuestras casas.
Como siempre, el primer problema que se os viene a la mente es el tema del espacio. No os preocupéis, no es necesario disponer de muchos metros cuadrados. Como vais a ver, un pequeño jardín, un patio, un balcón o contar con una ventana, nos va a bastar para poder tener nuestros propios cultivos.
Ahora bien, ¿por qué tener un huerto urbano? Nos encanta que nos hagáis esta pregunta ya que, como enamorados de la jardinería, la horticultura, la ecología, la sostenibilidad y la vida natural, tenemos un interminable listado de virtudes de esta actividad. 
Para empezar, se trata de una afición divertida que nos va a ayudar a relajarnos y a desconectar de la rutina y los problemas. Vamos a crear un pequeño espacio natural en nuestras casas que nos va a permitir huir de nuestro entorno habitual: coches, ruidos, contaminación… Y, claro, un ambiente más agradable va a hacer que nosotros nos encontremos mejor, tanto en lo que a salud se refiere, como hablando de nuestro estado de ánimo. Además, cultivar un huerto es una forma ideal de combatir el estrés del día a día: vamos a realizar tareas reposadas que nos alejarán del ritmo frenético con el que solemos vivir.
Si a esto le sumamos los efectos positivos que consumir nuestros propios alimentos va a tener en nuestra salud –imaginad el sabor de nuestros tomates 100% naturales y ecológicos, de nuestra propia huerta a nuestra mesa, sin haber utilizado ni insecticidas ni prácticas abusivas con la naturaleza-, podemos decir sin miedo que cultivar un huerto es saludable.
También hay que tener en cuenta que estamos poniendo nuestro granito de arena para crear un mundo más sostenible y responsable con nuestros recursos, a la vez que nos volveremos consumidores más conscientes y exigentes en temas como la seguridad alimentaria.  
Si tenéis hijos, además, contáis con otro motivo importante: pasar tiempo con ellos, mientras se divierten realizando una actividad sana y con la que aprenden a la vez. Y no se trata sólo de ampliar sus conocimientos de Naturales, sino también de enseñarles responsabilidad –van a estar cuidando de otros seres vivos- e inculcarles el amor por la ecología y la naturaleza, mientras ven que con pequeñas acciones todos podemos colaborar en hacer un mundo un poco mejor y más saludable.
Sólo nos queda quitaros ese miedo que os hace pensar que es muy difícil hacer crecer algo desde la semilla. Perdedlo, no es difícil, ni mucho menos, con cuatro o cinco ideas básicas todos vamos a poder cultivar –tened en cuenta que hay cultivos que prácticamente no necesitan cuidados-.
Esperamos que hayáis disfrutado con este primer post de 'Mi primer huerto urbano', en el siguiente ya nos meteremos manos en la tierra y os diremos todo lo que necesitáis para poder comenzar a cultivar –poco a poco, cultivar no conoce de prisas-.

Ya sólo nos queda por deciros: ¡bienvenidos a nuestra familia hortícola!
Ahora, ¡a disfrutar del huerto!