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sábado, 7 de junio de 2014

Tipos de hongos: el mildiu

Volvemos a la carga analizando las enfermedades que pueden sufrir las hortalizas y plantas de nuestro huerto urbano pues nos hemos propuesto que todos, aunque no tengamos mucha experiencia en esto de la siembra, seamos capaces de mantener a raya de manera sencilla y eficaz este tipo de problemas y podamos disfrutar del saludable arte de cultivar un huerto urbano.
En el post anterior os hablamos de los hongos, los causantes del 95% de las enfermedades que sufren las plantas -el otro 5% son enfermedades de tipo vírico o bacterianas, de las que hablaremos más adelante-; esos microorganismos que podemos prevenir pero que nos será imposible detectar hasta que no empiecen a hacer estragos en nuestras plantas y hortalizas por lo que es muy importante revisar periódicamente sus hojas, tallos y frutos buscando síntomas como manchas o bultos que pueden indicarnos a qué tipo de hongo nos estamos enfrentando.
Hoy vamos a hablar del mildiu, un tipo de hongo que puede afectar a nuestras plantas y que es relativamente fácil de detectar ya que su presencia se hace visible con unas manchas muy características.
Pero vamos por partes, ¿qué es el mildiu? El mildiu es un hongo, una enfermedad que pueden padecer las plantas y que tiene su origen en organismo microscópicos que se alimentan, en su mayoría, de tejido vegetal muerto o en descomposición aunque también pueden crecer, con las condiciones apropiadas, en tejido vegetal vivo y en plena forma como del que presumen los cultivos de nuestro huerto urbano. El mildiu, en concreto, es una enfermedad causada por hongos del orden Erysiphales o por protistas fungoides del orden oomycota y de la familia peronosporaceae. Son estos últimos los que pueden afectar a nuestros cultivos.
¿A qué plantas puede afectar el mildiu? El mildiu más común es el que afecta a la vid. También se da con cierta frecuencia en las plantas de interior como las dalias o los alhelíes y, en el caso de nuestros huertos urbanos, puede afectar a gran parte de los cultivos como la cebolla, el tomate o la patata.
¿Cómo lo detectamos? Los signos de esta enfermedad aparecen en forma de manchas de color verde claro en el haz de las hojas para después derivar en color amarillento y, por último, marrón, cuando ya han secado la hoja que acaba cayendo. Por el envés de las hojas también puede aparecer una especie de pelusilla blanquecina, aunque no siempre ocurre, y es posible que afecte también al tallo y a los frutos de la planta.
¿Es muy grave? El mildiu puede acabar marchitando por completo la planta pero si detectamos sus síntomas, tenemos la opción de aplicar fungicidas, siempre ecológicos, como los que puedes encontrar en el catálogode Semillas Huerta y Jardín, que acabarán con la enfermedad sin dañar el cultivo.
Pero, ¿se puede prevenir esta enfermedad? Siempre podemos tratar de controlar las condiciones en las que se encuentra nuestro huerto urbano para evitar que aparezca el mildiu que, como ya sabemos, aparece en condiciones de humedad y con temperaturas superiores a los 15 grados, es decir, en época primaveral. Debemos de controlar, por tanto, el grado de humedad y procurar no mojar las plantas en exceso además de revisar las hojas de todos nuestros cultivos regularmente para poder atajar la enfermedad desde el principio. Si, además, tu huerto ya ha sufrido esta enfermedad en años anteriores, no estaría de más realizar algunos tratamientos preventivos con fungicidas específicos cada 10 o 15 días.
Recordad que el mildiu es un tipo de hongo de los más comunes pero no es el único. En entradas posteriores del blog, veremos qué otros pequeños microorganismos amenazan a nuestros cultivos y qué podemos hacer para evitar daños importantes.
Mientras tanto, ¡a disfrutar del huerto!

viernes, 6 de junio de 2014

¡Cuidado! Nuestro huerto también puede enfermar

Después de tener claro cómo arrancar el proyecto de nuestro huerto urbano, de determinar qué necesitamos y con qué podemos empezar, después de aprovisionarnos del material y las semillas y bulbos que queremos cultivar y después de tener bien metidas las manos en la tierra, llega el momento de hablar de aquello que puede dar al traste con todo nuestro trabajo si no estamos alerta: las enfermedades y las plagas.
Empezaremos hablando de las enfermedades. Los vegetales, como ya sabemos, son seres vivos: nacen, crecen, se reproducen, mueren y, también, enferman. Como en el caso de los seres humanos, las enfermedades pueden tener múltiples orígenes, muchas veces, imposibles de controlar y es por ello por lo que deberemos de estar atentos a los posibles síntomas pues, también como en el caso de los seres humanos, cuanto antes apliquemos el tratamiento, menos daños causará la enfermedad.
La enfermedades, en las plantas, pueden estar causadas por hongos, virus o bacterias. Cada uno de estos pequeños organismos puede generar multitud de afecciones en los cultivos. Sin ir más lejos, actualmente se conocen alrededor de 1.000 virus vegetales diferentes. Además, muchos de estos males se contagian fácilmente entre los diferentes ejemplares, tarea a la que ayudan algunos animales como la mosca blanca, una plaga también muy común en nuestros huertos urbanos. Pero de las plagas hablaremos más adelante.
Las afecciones fúngicas -causadas por hongos- son las más comunes: hasta el 95% de las enfermedades que sufren los cultivos y plantas son por su culpa. Los hongos están causados por organismos microscópicos y, aunque suelen crecer en tejidos de plantas muertas o en descomposición, algunos también se alimentan de tejido vegetal vivo. Les encanta la humedad y las altas temperaturas para desarrollarse y pueden provocar enfermedades como el mildiu, la roya o la negrilla, de las que hablaremos en otros artículos más adelante.
En el caso de los virus, su tamaño es tan reducido que es imposible verlo, incluso, con microscopio, pero no os confiéis porque los daños que pueden causar son devastadores para nuestras plantas a las que pueden provocar, incluso, la muerte. Como ya hemos comentado, existen multitud de virus vegetales. Algunos de los más comunes son el del mosaico del tomate, el virus moteado suave del pimiento o el del mosaico de la sandía, entre otros.
En las próximas entradas vamos a ir desgranando algunos de estos enemigos invisibles que acechan a nuestros cultivos para conocerlos en profundidad, identificar sus síntomas y, lo más importante, aplicar los tratamientos cuanto antes. En el catálogo de productos de Semillas Huerta y Jardín, tenemos un amplio abanico de tratamientos para curar a nuestras plantas de estas enfermedades.
Mientras tanto, ya sabéis, ¡a disfrutar del huerto!

jueves, 5 de junio de 2014

Semillas ecológicas

Y tras hablar de todo lo que necesitamos saber sobre semillas y cómo y dónde plantarlas, en Semillas Huerta y Jardín queremos apostar por las semillas ecológicas y, sobretodo, animar a todo el mundo a que apueste por ellas.
Desde nuestra pasión por la horticultura y la jardinería nos hemos ido acercando a otros conceptos o, más bien dicho, a otro estilo de vida en el que el respeto por la naturaleza, el consumo responsable o la ecología se han convertido en pilares fundamentales. Por eso, tratamos de cultivar de la manera más natural posible, evitando insecticidas dañinos, usando fungicidas ecológicos o, y entramos en materia, usando semillas ecológicas.
Pero empecemos por el principio, ¿qué son las semillas ecológicas? Las semillas ecológicas u orgánicas son aquellas que se han obtenido a partir de variedades convencionales cultivadas mediante técnicas de cultivo ecológico.
Esto significa que las plantas que han producido estas semillas son también ecológicas: no se han usado ni fertilizantes ni abonos químicos en su cultivo. De igual manera, tampoco se han usado productos químicos para conservar la semilla que compramos y, además, la estructura molecular de ésta no ha sufrido ninguna modificación genética por parte del hombre. Vaya, tanto las plantas como las semillas son tal cual estarían en la naturaleza, sin ningún tipo de alteración: 100% naturales y ecológicas.
Eso sí, un pequeño apunte, si plantamos semillas ecológicas, pero luego usamos productos químicos, como fertilizantes o abonos, vamos a quitarles nosotros esa característica ecológica.
En este mismo sentido, si ya hemos decidido que nuestro huerto va a ser ecológico, la elección de estas semillas ecológicas es la más aconsejada –más allá de nuestra propia decisión de seguir un estilo de vida ecológico-, ya que van a adaptarse mejor a las condiciones de nuestro huerto y serán más resistentes a las plagas y enfermedades que las semillas convencionales.
Otro punto a su favor es que  estamos ayudando a la protección del medio ambiente, preservando la biodiversidad de especies.
Está claro que ya no tenemos dudas sobre comprar semillas ecológicas, ahora sólo queda saber cómo distinguirlas. Es fácil, deben llevar un sello que indique que se han producido bajo la más estricta normativa europea de agricultura ecológica.
A nosotros no se nos plantea ninguna duda al respecto, simplemente tenemos que acudir al catálogo de semillas ecológicas de Semillas Huerta y Jardín y tenemos asegurado que estamos adquiriendo semillas 100% ecológicas.

Y ahora que ya las tenemos, ¡a disfrutar del huerto ecológico!