Mostrando entradas con la etiqueta Iniciarse en el huerto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iniciarse en el huerto. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de junio de 2014

Qué cultivar en un huerto a la sombra

Siempre hemos defendido que tener un pequeño huerto en nuestra propia casa, vivamos donde vivamos, es tarea fácil. Y nos mantenemos en esa idea pero no podemos negar que existen algunas limitaciones. Hoy vamos a hablar de una de ellas: tener el balcón o terraza orientado al norte o donde reciba luz solar durante pocas horas al día. Hoy vamos a hablar de cómo y qué cultivar con pocas horas de sol.
Como ya hemos visto, el sol es uno de los tres factores imprescindibles para disfrutar de un huerto urbano (junto al agua y al abono) pero entre tantas variedades y tipos de cultivos que existen, hay muchos que necesitan de una intensa luminosidad mientras que, muchos otros, se desarrollan bien en semisombra.
Si el lugar donde tenemos pensado colocar nuestro huerto urbano no recibe muchas horas de sol al día, está claro que no podremos sembrar hortalizas como los tomates, las berenjenas o los pimientos pero existen multitud de plantas que crecen bien con pocas horas de luz. Por ejemplo, los rabanitos, que son muy fáciles de cultivar y se cosechan a penas un mes después de sembrarse, pueden desarrollarse bien sin mucha luz.
La coliflor crece bien con poca luz.
En general, casi todos los cultivos de hoja se defienden muy bien sin necesidad de disponer de muchas horas de sol y con ellas podemos llenar la despensa y preparar ricas ensaladas y guisos: la lechuga -que ya os hemos contado cómo cultivarla-, las espinacas, la acelga o la escarola. También las de la familia de la col, como la coliflor, el brócoli o las coles de bruselas y algunas legumbres como las judías o los guisantes. El apio y la remolacha también crecen bien con poca luz.
Por si fuera poco, podemos añadir a esta larga lista un buen puñado de plantas aromáticas que, además de llenar nuestro huerto urbano de color y aroma, podemos usarlas para condimentar nuestros platos como la menta, la albahaca o el perejil. En nuestro blog ya hemos hablado de cómo cultivar algunas de estas plantas aromáticas así que, no hay excusa para no intentarlo aunque no dispongamos de mucha luz solar.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, aunque se puedan desarrollar a la sombra, seguramente lo hagan mejor y más rápido con un poco más de luz. Si tenemos la posibilidad, podemos intentar incrementar la incidencia del sol en estos cultivos pintando las paredes o muros que rodeen el huerto, si los tuviera, de color blanco para que reflejen la luz o, directamente, colocando algún tipo de pantalla reflectante que redirija los rayos solares hacia nuestros cultivos.
Aún así, como ya hemos dicho, no es un gran impedimento que la luz solar escasee en nuestro huerto. Es más, puede hasta convertirse en una ventaja ya que en verano, nuestros cultivos estarán más resguardados del intenso sol y las altas temperaturas y requerirán menos riego.
Pues ahora que ya sabemos qué plantar a la sombra, solo tenemos que escoger lo que más nos apetezca, hacernos con todo lo necesario en la web de Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!

viernes, 6 de junio de 2014

Hortalizas para principiantes

Si en el último post os hablamos de cómo debemos elegir nuestras primeras hortalizas como horticultores novatos, hoy en Semillas Huerta y Jardín vamos a centrarnos en los cuatro cultivos por excelencia para el principiante: el rabanito, la lechuga, la acelga y la cebolla.
Aunque más adelante os hablaremos en profundidad de cada uno de ellos, ahora toca ver los consejos básicos para poder lanzarnos a la aventura.
Comencemos por el rabanito:
Poco exigente en lo que a suelo se refiere, prefiere aquellos ricos en humus. Va a crecer en la mayoría de terrenos bien drenados, pero estos deben estar enriquecidos con humus en forma de turba, abono compuesto o estiércol.
También se adapta a cualquier clima y es resistente al frío. De hecho, puede sembrarse todo el año. Además, es de rápido crecimiento y en tan sólo 30 días podremos usar nuestros propios rabanitos en la ensalada.
Requiere de un riego constante, pero evitando siempre los encharcamientos.
Como siempre, podemos encontrar diversas especies de rabanito en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
El siguiente invitado al huerto es la lechuga
El mejor suelo para plantarla es uno muy rico en nutrientes y que drene bien. Al igual que con el rabanito, con enriquecer la tierra con humus ya complaceremos sus necesidades.
Sin ser muy exigente con el clima, prefiere que este sea húmedo y fresco, así que es mejor que en verano esté a la sombra –esto también significa que puede crecer en lugares sombríos-. También podemos plantarla durante todo el año y vamos a tardar tan sólo entre 20 y 65 días en tener nuestras lechugas tras sembrarlas.
El riego debe ser constante, ya que tenemos que evitar que el suelo se seque, como estábamos comentando, a esta hortaliza le gusta la humedad.
Cualquier variedad de lechuga la podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín, sólo tenéis que elegir la que queráis. 
Vamos a por nuestro tercer cultivo, la acelga:
Como nuestras anteriores elecciones, esta hortaliza no es nada exigente en lo que al suelo se refiere, pero, y en eso siempre coinciden, crecerá mejor si la plantamos en una tierra rica en nutrientes y con un buen drenaje.
Pueden vivir en cualquier clima –va a resistir temperaturas de entre -5º y 33º-, aunque prefieren los suaves, y su época de plantación es primavera y otoño. En ocho semanas, además, podremos tener ya nuestras primeras acelgas, listas para su degustación.
Debemos regarla dos o tres veces a la semana, y que el riego sea abundante.
Si finalmente nos decidimos por plantarlas, siempre podemos acudir al catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Y llegamos a nuestra última hortaliza, la cebolla:
El suelo preferido por la cebolla es el franco arenoso, la turba y el limo. Siempre es bueno que pongamos una capa de compost sobre la tierra que vayamos a utilizar para plantarlas.
Hay muchas variedades, de hecho, la podemos sembrar tanto en primavera y verano como en invierno, pero suele preferir climas templados pudiendo soportar temperaturas bajo cero. Tardamos unos cuatro meses en tener nuestra primera cosecha.
Necesitan poco agua y es bueno dejar el riego 20 días antes de cosecharlas.
Como siempre, nos vamos a pasar a buscar nuestras cebollas en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.


Y con todo listo, ¡a disfrutar del huerto!

Hortalizas para horticultores novatos

Ya tenemos todo lo necesario para comenzar a cultivar. Ahora queda preguntarse ¿qué semillas escogemos para sumergirnos en nuestra primera aventura hortícola?
En Semillas Huerta y Jardín creemos que lo mejor es comenzar con hortalizas que sean sencillas de cuidar para no desanimarnos en nuestro primer intento de jardineros novatos.
Ahora bien, ¿qué entendemos por sencillas de cuidar?, ¿qué características deben tener las plantas seleccionadas? Unas buenísimas preguntas.
Para empezar, queremos hortalizas que estén bien adaptadas al cultivo en recipientes, evidentemente, ya que nosotros lo que tenemos es un huerto urbano.
Una vez cumplida esta característica, necesitamos que no suelan verse afectadas por enfermedades graves o plagas –todas las plantas tienen algún tipo de riesgo de verse atacadas, estamos hablando de la salvaje naturaleza, pero hay algunas más propensas que otras-.
También vamos a buscar un cultivo de ciclo corto. Tranquilos, nos detenemos brevemente en este punto. ¿Qué significa eso de ciclo corto? Cuando hablamos de ciclo, nos referimos al tiempo que tarda una planta entre que la plantamos y da fruto. Un ciclo corto implica que vamos a tener nuestra hortaliza lista para la mesa en poco tiempo. Y esto significa, por un lado, que veremos antes recompensados nuestros esfuerzos y que, por otro lado, el tiempo que debemos dedicar a cuidar nuestro cultivo es menor, lo que nos reduce el tiempo para que metamos la pata o se nos complique la cosa. ¡Perfecto! ¡Ah! Esto además nos va a permitir tener cosecha todo el año, una cosecha que, además, ya conocemos.
Otra característica que vamos a buscar es que las plantas que puedan sembrarse durante prácticamente todo el año, ya sea primavera, otoño o verano.
Lo que nos da una pista de otra ventaja: se va a tratar de cultivos poco exigentes en lo que se refiere a temperatura, es decir, que el intervalo entre la temperatura más baja que soportan y la más alta va a ser mucho mayor. Algunas, incluso, van a tolerar las heladas. De todas formas, siempre hay una temperatura ideal para cultivar y es mejor que intentemos siempre escoger el tiempo adecuado para sembrar.
De igual manera, buscaremos hortalizas poco exigentes en todos los aspectos: el suelo, el riego, sin necesidad de tutoreo –al menos, al principio-.
Así a la mente, se nos vienen unas cuantas: la lechuga, las acelgas o los rábanos –de los que hablaremos con detalle en los próximos posts-.
Como veis, son hortalizas que solemos consumir a menudo, así que, en realidad, nuestra falta de experiencia no nos va a privar de hacer deliciosas ensaladas –entre otros platos- con hortalizas ecológicas, naturales y saludables.
Y ahora que ya tenemos en mente el tipo de cultivo que necesitamos, es el momento de pasarnos por el catálogo de semillas de Semillas Huerta y Jardín, donde podremos elegir qué plantamos. Vamos a encontrar muchas opciones, ¡pero intentad empezar por lo fácil!

¡A disfrutar del huerto!

Llega el momento de recolectar

Y tras semanas y semanas de relajante trabajo ha llegado el momento que más nos gusta en Semillas Huerta y Jardín –bueno, y que seguramente más le gusta a todo el mundo-: es el momento de recolectar las hortalizas que hemos ido cultivando en nuestro huerto urbano.
La primera pregunta que nos vamos a hacer es ¿cuándo debemos recolectar? Este aspecto es el más importante, ya que la calidad de nuestras hortalizas depende del momento. Primer punto a tener en cuenta, una vez recolectadas, nuestras hortalizas no van a mejorar, es decir, que tenemos que recolectarlas justo en el momento exacto, cuando han alcanzado su calidad máxima.
Esto puede parecer un poco complicado, pero con cuatro consejos y un poco de experiencia propia, al final conoceremos cuándo nuestros cultivos ya están listos para pasar a nuestra mesa.
Como siempre, el consejo general es que deben recolectarse justo antes de su madurez, que es cuando los azúcares que dan el sabor a la planta comienzan a convertirse en almidón.
Para ser más exactos y estar atentos llegado el momento, debemos saber cuál es el tiempo estimado que va a pasar en el caso de cada hortaliza entre que son sembradas y ya están preparadas para cosecharse. Por ejemplo, la lechuga tarda de 20 a 65 días, la cebolla unos cuatro meses, el tomate sobre las ocho semanas… También hay signos que nos van a decir que nuestras hortalizas ya están listas, como el tamaño de sus hojas o vainas, o la consistencia de sus brotes.
En Semillas Huerta y Jardín, como siempre, hablaremos de los diferentes cultivos que podemos plantar en nuestro huerto urbano y las pistas que cada uno de ellos nos dan para que sepamos que ya están listos para ser recolectados.
Otra cosa que tenemos que tener en cuenta es que no tenemos que recoger a la vez todas las hortalizas (hablando incluso de la misma especie): si algunos tomates, por ejemplo, aún no están listos, los dejaremos y recolectaremos los que ya están maduros para ello.
Una vez que ya sabemos cuándo recolectar, llega el momento de pasar a la acción y coger nuestras hortalizas. Es muy importante que en esta tarea tengamos mucho cuidado y evitemos golpear o dañar nuestras hortalizas. Por un lado, porque esto va a hacer que tengan menos calidad, claro, pero también, porque si dañamos las plantas o los tallos vamos a ayudar a las enfermedades a que ataquen nuestro huerto –cualquier ‘herida’ en nuestra planta es una puerta a las enfermedades-. De igual manera, hay que evitar cosechar cuando el suelo, y nuestras hortalizas, estén húmedos, porque si lo pisamos, vamos a propagar hongos y otras enfermedades.
En cuanto a la hora de cogerlas, siempre vamos a intentar recolectar con nuestras manos, pero si no es posible, cortaremos los frutos maduros con un cuchillo.
En próximas entradas hablaremos de cada una de las hortalizas, cuándo cosecharlas y cuál es la mejor manera de hacerlo.

Y ahora, ¡a disfrutar del huerto!

jueves, 5 de junio de 2014

¿Qué es el marco de plantación?

Prácticamente tenemos todos los conocimientos básicos e imprescindibles para poder trabajar con tranquilidad nuestro huerto urbano, pero una de las pocas cosas que se nos había quedado en el tintero eran los marcos de plantación, de los que prometimos que hablaríamos.
Así que, desde Semillas Huerta y Jardín, cumpliendo siempre nuestras promesas, hemos decidido que ya ha llegado el momento de explicar qué es esto y por qué es tan importante. ¡Comencemos!
El marco de plantación es la distancia que debemos guardar entre planta y planta a la hora de sembrarlas. Se trata de un aspecto muy importante que siempre debemos tener en cuenta: guardar la distancia adecuada va a permitir que las plantas se desarrollen correctamente, con el espacio que requieran, sin tener que pelear por él o por nutrientes. Además, nuestras hortalizas disfrutarán de la ventilación y aireación necesarias, se producirá un cuajado óptimo de los frutos y las hojas recibirán toda la luz necesaria. Así tendremos cultivos más productivos y, de propina, el peligro de sufrir plagas y enfermedades se reducirá notablemente.
Ahora bien, ¿qué marco de plantación es el adecuado? Cada cultivo va a requerir de un espacio determinado, según lo grande que se vaya a hacer, así que debemos conocerlo antes de plantar las semillas.
Cuando nos den las medidas del marco veremos dos números, por ejemplo, 50x30 –que es el de las acelgas-. El primer número nos indica cuántos centímetros de distancia tiene que haber entre las LÍNEAS, mientras que el segundo número nos va a decir la distancia entre las plantas -en la misma línea-.
Como siempre, cuando nos adentremos en hablar de cada cultivo en particular, especificaremos cuál es el marco que se debe respetar en cada caso, de manera que tengáis en un solo clic la respuesta a vuestras dudas.
Eso sí, las medidas suelen ser aproximadas, -tranquilos, no es que vayan a variar de manera espectacular, ni que un centímetro pueda perjudicar vuestras hortalizas- especialmente si estamos hablando de nuestras plantaciones, que se van a hacer en mesas de cultivo normalmente. Si plantamos en nuestro huerto urbano de pequeñas dimensiones, las distancias pueden reducirse un poco.

Y una vez ya tenemos claro esto, ¡a disfrutar del huerto!

Es el momento de trasplantar nuestros cultivos

Las cosas siguen marchando de maravilla en nuestro huerto urbano y poco a poco nuestro trabajo va dando sus frutos, nunca mejor dicho –pido perdón por la broma, pero el momento era perfecto y no he podido resistirlo-.
Como iba diciendo, el ciclo de la vida sigue y llega el momento de enfrentarnos a nuevos retos, llega la hora de trasplantar nuestras plantas y desde Semillas Huerta y Jardín, como siempre, queremos echaros una mano.
Comencemos, ¿qué es un trasplante? Simplemente consiste en trasladar la planta del sitio en el que está arraigada –donde ha echado sus raíces, vaya- a una nueva tierra (maceta, mesa decultivo…) donde vamos a plantarla.
¿Por qué se hacen los trasplantes? Para que nuestra planta tenga suficiente espacio y nutrientes para desarrollarse. Al haber plantado las semillas en un recipiente para que estas germinen, ahora debemos plantarlas en su ubicación definitiva.
¿Cuál es el primer problema que nos encontramos al tratar de hacer el trasplante? Puede ser que al sacar la planta se nos rompan las raíces. Pero no os preocupéis, con un poco de cuidado, todo saldrá bien.
Para evitar esto, lo primero que debemos hacer es esperar a que nuestra plantita haya crecido lo suficiente, ya que la planta no sólo crece ‘por arriba’ –lo que vemos-, sino que sus raíces también han ido creciendo y, a más raíces, más sujeción de la tierra. Una vez veamos que la planta no es excesivamente pequeña y nos decidamos a extraerla para colocarla en su nuevo recipiente, debemos regarla el día antes para humedecer la tierra, pero también en la hora previa a extraerla, así compactaremos la tierra.
Es preferible que vayamos a realizar el trasplante en un día nublado y fresco, o en las horas de menos sol.
La primera parte del proceso ya está, la planta está fuera y ahora queda colocarla en su nuevo hogar. Evidentemente, la tierra ya debe estar  convenientemente preparada –en post anteriores ya explicamos cómo preparar nuestras macetas-.
Ahora hay que tener cuidado de que al volverla a plantar el sustrato quede bien compactado alrededor de las raíces de la planta, esta debe estar realmente ‘enraizada’ en él, sino fuera así podría acabar muriendo y esto no es una opción para nosotros, claro -¡con lo que nos ha costado trasplantarla-.
Y llega el momento de regarla en abundancia y, al igual que durante el proceso de extracción, mantenerla lejos del sol un par de días.
Esperamos que el proceso os haya salido a la perfección. Es totalmente normal que las primeras veces cueste un poco y que no siempre salga bien, pero poco a poco y con calma lo acabaremos consiguiendo.

¡A disfrutar del huerto

Semillas ecológicas

Y tras hablar de todo lo que necesitamos saber sobre semillas y cómo y dónde plantarlas, en Semillas Huerta y Jardín queremos apostar por las semillas ecológicas y, sobretodo, animar a todo el mundo a que apueste por ellas.
Desde nuestra pasión por la horticultura y la jardinería nos hemos ido acercando a otros conceptos o, más bien dicho, a otro estilo de vida en el que el respeto por la naturaleza, el consumo responsable o la ecología se han convertido en pilares fundamentales. Por eso, tratamos de cultivar de la manera más natural posible, evitando insecticidas dañinos, usando fungicidas ecológicos o, y entramos en materia, usando semillas ecológicas.
Pero empecemos por el principio, ¿qué son las semillas ecológicas? Las semillas ecológicas u orgánicas son aquellas que se han obtenido a partir de variedades convencionales cultivadas mediante técnicas de cultivo ecológico.
Esto significa que las plantas que han producido estas semillas son también ecológicas: no se han usado ni fertilizantes ni abonos químicos en su cultivo. De igual manera, tampoco se han usado productos químicos para conservar la semilla que compramos y, además, la estructura molecular de ésta no ha sufrido ninguna modificación genética por parte del hombre. Vaya, tanto las plantas como las semillas son tal cual estarían en la naturaleza, sin ningún tipo de alteración: 100% naturales y ecológicas.
Eso sí, un pequeño apunte, si plantamos semillas ecológicas, pero luego usamos productos químicos, como fertilizantes o abonos, vamos a quitarles nosotros esa característica ecológica.
En este mismo sentido, si ya hemos decidido que nuestro huerto va a ser ecológico, la elección de estas semillas ecológicas es la más aconsejada –más allá de nuestra propia decisión de seguir un estilo de vida ecológico-, ya que van a adaptarse mejor a las condiciones de nuestro huerto y serán más resistentes a las plagas y enfermedades que las semillas convencionales.
Otro punto a su favor es que  estamos ayudando a la protección del medio ambiente, preservando la biodiversidad de especies.
Está claro que ya no tenemos dudas sobre comprar semillas ecológicas, ahora sólo queda saber cómo distinguirlas. Es fácil, deben llevar un sello que indique que se han producido bajo la más estricta normativa europea de agricultura ecológica.
A nosotros no se nos plantea ninguna duda al respecto, simplemente tenemos que acudir al catálogo de semillas ecológicas de Semillas Huerta y Jardín y tenemos asegurado que estamos adquiriendo semillas 100% ecológicas.

Y ahora que ya las tenemos, ¡a disfrutar del huerto ecológico!

Cultivar en semilleros

Y tras hablaros en el último post de sembrar de manera directa, ha llegado el momento de que hablemos de usar nuestros queridos semilleros como primer hogar para nuestras plantas.
El semillero es el recipiente en el que, como su propio nombre indica, plantamos las semillas. Es un lugar perfecto para tener nuestras plantas más protegidas y controladas en las primeras fases de sus vidas. De hecho, lo vamos usar para aquellos cultivos que tienen semillas más débiles como los pimientos, las berenjenas, los tomates o las lechugas.
Así, podemos proteger nuestras hortalizas de las temperaturas más extremas: en invierno podremos cubrir nuestro semillero con un plástico para evitar las heladas -¡atención! el plástico no debe tocar nunca nuestra planta-; y en verano vamos a poder trasladar nuestro semillero a lugares de semisombra para que los rayos no incidan directamente en él y queme nuestras plantas.
Ahora bien, ¿qué semilleros usamos? Los semilleros los podemos hacer nosotros mismos, utilizando desde macetas pequeñas hasta envases de yogur vacíos. Eso sí, cualquier recipiente que vayamos a usar debe tener orificios para el drenaje.
Una vez ya lo tenemos elegido, lo llenamos de compost y apretamos firmemente para que el sustrato quede compacto.
¿Qué compost podemos usar? O bien, elegimos uno ya preparado y adecuado para nuestras semillas, o bien hacemos una mezcla. Por ejemplo, podemos usar un 30% de turba, un 30% de mantillo o compost y un 30% de arena o perlita; o tan sólo utilizar turba o turba mezclada con arena o perlita.
Ya tenemos el sustrato, ahora, al igual que en la siembra directa vamos a colocar dos o tres semillas, ya que no siempre van a crecer todas, y las cubrimos con una fina capa de sustrato que asentaremos con las manos.
Se aconseja cubrir el semillero con plástico trasparente o cristal, ya que va a hacer que conserve mejor el calor y la humedad. Esta ‘manta’ improvisada debe retirarse a cada dos días, como mucho, para que la tierra se airee y nosotros podamos regar.
Y llegamos a otro punto importante, al riego: es aconsejable usar un pulverizador o una regadera, evitando que el agua salga a chorros y mueva nuestras semillas
Una vez germine, vamos a colocar nuestro semillero en un lugar luminoso, pero sin sol directo, y quitaremos el cristal y el plástico ya de manera permanente.
Cuando aparezcan las primeras hojas verdaderas, va a llegar el momento de trasplantar a macetas independientes nuestras hortalizas para que sigan creciendo. Pero, no nos preocupemos, ya habrá tiempo de hablar del trasplante.
De momento, nos vamos a pasar por el catálogo de semilleros de Semillas Huerta y Jardín para poder ponernos manos a la tierra.

¡A disfrutar del huerto!

miércoles, 4 de junio de 2014

Sembrar de manera directa

Ha llegado el momento, ya tenemos las manos llenas de semillas, ¡¿y ahora qué?! Tranquilos, no dejemos que cunda el pánico, estamos cultivando nuestro propio huerto urbano para relajarnos y llevar una vida más saludable y natural, ¡no perdamos eso de vista!
Pues bien, con calma, recordaremos que hay varias maneras de cultivar nuestras semillas y que ahora nos toca elegir cuál de ellas es la que más nos interesa. Así que vamos a empezar con la siembra directa.
¿Qué es eso de siembra directa? Significa que vamos a plantar nuestra semilla en el lugar donde va a vivir toda su vida, evitándonos tener que hacer trasplantes conforme vaya creciendo. Pero no os dejéis llevar por la emoción y decidáis que esta es la mejor manera, tiene su parte positiva y su parte negativa.
Como os adelantábamos, plantar en semilleros nos va a permitir cuidar mejor de nuestras hortalizas, pero, a veces, tendremos que optar por la siembra directa.
Como habréis podido deducir, las plantas que son óptimas para una siembra directa son aquellas que tienen las semillas fuertes y grandes. Por ejemplo, la calabaza, el maíz, el melón, la sandía o el haba son hortalizas que van a crecer bien sin necesidad de comenzar su vida en un semillero.
Pero también hay otras hortalizas que deben plantarse de manera directa porque luego no va a ser posible realizar un trasplante –es decir, no podremos pasarlas del semillero a otro espacio más adecuado cuando sean plantones-, como es el caso del rabanito, la zanahoria, la espinaca o el perejil.
Ya sabemos qué plantar de manera directa, ahora queda preguntarse ¿cómo? En primer lugar tenemos que realizar un hoyo de la profundidad adecuada a la semilla, normalmente va a ser de tres veces el tamaño de esta; tras lo que depositaremos de dos a tres semillas.
Cuando nuestras plantas hayan germinado y empiecen a desarrollarse las plantitas vamos a tener que eliminar aquellas más débiles para dejar sólo las más fuertes. A este proceso se le llama aclareo y podemos hacerlo en dos fases: primero eliminamos una de cada dos plantas y unos diez días después haríamos otra pasada para dejar las plantas definitivas.
Una vez sabemos esto, sólo nos queda pasarnos por el catálogo de semillas de Semillas Huerta y Jardín y decidirnos, ¿comenzaremos con el sencillo rabanito?, ¿nos atrevemos con las zanahorias?, parece muy atractivo sembrar nuestros propios melones, ¿no?...

Muchas preguntas, pero lo seguro es que vamos ¡a disfrutar del huerto!

Cómo plantar las semillas

Continuamos adentrándonos en el mundo de la horticultura desde donde lo dejamos la última vez: las semillas
Una vez que ya sabemos lo que son y el por qué son una buena opción a la hora de cultivar nuestro huerto urbano, viene la parte de ver cómo las plantamos.
Para empezar, debemos saber que podemos usar cualquier sustrato para plantar las semillas, aunque este debe ser rico en nutrientes para que las semillas crezcan bien y no muy compacto, para que las raíces puedan desarrollarse sin dificultades.
En cuanto al riego, es necesario que nuestras semillas estén siempre húmedas, para ello, podemos usar un vaporizador, por ejemplo, con lo que conseguiremos aportarles el agua necesaria sin remover la tierra.
La temperatura es muy importante también en este periodo, por ello, es imprescindible que sepamos cuál es la temperatura ideal para que germinen las semillas que hemos elegido. 
Otra cuestión a tener en cuenta es el tiempo que van a tardar en germinar y éste también va a variar según el cultivo que hayamos elegido. Como siempre, en Semillas Huerta y Jardín iremos hablando de los diversos cultivos y explicando cuál es su temperatura ideal y el tiempo de germinación para eliminar todas las posibles dudas.
Pero sigamos. ¿Cómo plantamos las semillas? Primero se coloca el sustrato en el recipiente elegido, se riega y, una vez regado, se colocan las semillas –el número de éstas va a depender del tipo de recipiente-. Después se cubre las semillas con una capa muy fina, de alrededor de medio centímetro, de sustrato. ¡Importante! No hay que enterrarlas a mucha profundidad. Tras esto se vuelve a regar superficialmente y, luego, es aconsejable acercar el recipiente a una fuente de calor, pero siempre manteniendo la humedad de la planta.
Ahora la cuestión que se nos plantea es dónde plantar nuestras semillas. Hay varias opciones y según la hortaliza es preferible una u otra, aunque también va a depender del espacio del que dispongamos, claro.
Tenemos en primer lugar, la opción de los semilleros. Aunque en los siguientes posts os hablaremos en profundidad de ellos, debéis saber que estos pueden ser semilleros en recipientes o semilleros en el suelo.
Otra opción es la siembra directa, en la que vamos a plantar nuestras semillas directamente en el suelo, sin tener luego que proceder a trasplantar nuestro plantón.
¿Cuál utilizamos? Pues lo veremos en los siguientes posts, de momento, os dejamos con el catálogo de semilleros de Semillas Huerta y Jardín para que os vayáis familiarizando con ellos.


¡A disfrutar del huerto!

¿Qué es una semilla?

Y hemos llegado al último imprescindible para poder cultivar nuestro propio huerto urbano en casa. Hasta ahora hemos hablado del agua, la luz, los sustratos y hasta de los recipientes, pero queda la estrella de nuestro huerto. ¿Ya sabéis lo que nos falta? Pues sí, exacto, ha llegado el momento de lanzarnos a por las semillas que vamos a cultivar.
Como siempre, comencemos por el principio. ¿Qué son las semillas y cómo se producen? Son la parte del fruto que va a dar origen a una nueva planta. La semilla se produce por la maduración de un óvulo de una panta gimnosperma –cuyos óvulos y semillas no se forman en cavidades cerradas- o de una angiosperma –cuyas semillas están encerradas y protegidas por la pared del ovario- y contiene un embrión del que podrá desarrollarse una nueva planta.
Tras la parte teórica, llega la pregunta más práctica, ¿por qué sembrar semillas? Es cierto que hay otras maneras de poner en marcha el huerto, por ejemplo, con plantones –una planta ya crecida que colocaremos en la maceta-, pero en Semillas Huerta y Jardín preferimos las semillas.
Por un lado, porque somos nosotros los que cuidamos a nuestras hortalizas desde el principio en un proceso que imita exactamente al que vemos en la naturaleza y, por otro, porque es una forma bastante económica de tener un huerto: tras adquirir nuestras primeras semillas, las siguientes las vamos a obtener de nuestras cosechas.
Evidentemente, estamos hablando de un proceso que implica más trabajo que si escogiésemos plantones, ya que empezamos de cero y tenemos que cuidar las semillas hasta que germinan y se convierten en los estos, pero creemos que merece la pena.
Como siempre, podemos elegir nuestras semillas en el catálogo de semillas de Semillas Huerta y Jardín. La variedad es inmensa, por ejemplo, podemos escoger entre semillas de flores, que van a darle un toque de color y olor a nuestro huerto, de plantas aromáticas -de las que ya hablaremos en futuros posts-, de semillas de hortalizas de raíz –como las zanahorias, el rabanito o el nabo- o de semillas de hortalizas de hoja –como la acelga, la achicoria o el apio-.
También y por supuesto tenemos la opción de adquirir semillas ecológicas, de las que hablaremos muy pronto, y con las que respetaremos el medio ambiente al 100% volviendo a los orígenes de la horticultura, donde se plantaba lo que daba la naturaleza tal cual.
Pero no nos volvamos locos, poco a poco iremos hablando de todo lo que podemos cultivar desde la semilla, empezando por las hortalizas más sencillas con las que todo novato puede iniciarse.
Por hoy ya tenemos bastante información, en la siguiente entrada ya nos meteremos en ‘matierra’ –juego de palabras fácil, muy fácil, pedimos disculpas de antemano- y veremos cómo plantar nuestras semillas.

¡A disfrutar del huerto! 

Plantar nuestras semillas en macetas

Tras hablaros de los diversos recipientes en los que podemos cultivar nuestras semillas y explayarnos con las mesas de cultivo, desde Semillas Huerta y Jardín queremos hablaros con más detalle de las macetas, el más clásico de los recipientes para cultivar nuestros huertos urbanos.
Como era de esperar, el plantar en una maceta –o en cualquier recipiente- va a significar que nuestras plantas crezcan menos que si lo hicieran directamente en el suelo, pero bueno, eso no significa que nuestras hortalizas vayan a ser de mala calidad. Además, tenemos que tener en cuenta que el tenerlas en una maceta nos va a permitir controlarlas mucho más y tener menos problemas con las enfermedades que suelen afectar a los cultivos. Así que, no hay mal que por bien no venga.
Pero, sigamos. A la hora de escoger una maceta debemos elegir el recipiente adecuado al tamaño y a la capacidad de desarrollo de  cada cultivo. Por ejemplo, la acelga necesita una maceta de unos 30 centímetros de diámetro  y una capacidad de 25 litros, mientras que la lechuga necesita una de unos 20 centímetros de diámetro y una capacidad de tres litros. Así que antes de comprar una maceta, debemos decidir qué vamos a plantar en ella e investigar de qué tamaño la vamos a necesitar.
Como siempre, en Semillas Huerta y Jardín queremos ayudar y, poco a poco, para no aturullarnos con tantos datos, iremos hablando de cada una de las hortalizas que podemos plantar en nuestro huerto urbano y, cómo no, incluiremos qué macetas van a necesitar.
También tenemos que tener en cuenta si usaremos las macetas sólo para la germinación de la planta o para el trasplante.
Pero dejando de lado el tema del tamaño, ¿qué es importante que tengan todas las macetas? Imprescindible, un buen drenaje. Las macetas deben tener agujeros de drenaje para evitar el exceso de agua y de humedad. Así que, en el caso de que nos los tuvieran, vamos a tener que hacerlos nosotros ya que un buen drenaje va a significar que nuestro cultivo tendrá una buena oxigenación, ventilación y un saneamiento adecuado.
Una vez tenemos los imprescindibles agujeros, es bueno cubrirlos con un colador –como trozos de maceta de barro-, pero sin llegar a taponarlo del todo, con lo que el agua de riego saldrá fácilmente. Encima del colador colocaremos una capa de arlita, grava o tierra volcánica y, después, uno o dos dedos de arena limpia especial para jardinería. Con esto, tendremos asegurado un buen drenaje y evitaremos que los agujeros se taponen.
Además, se puede colocar encima de la arena el geotéxtil, un tejido que hará de filtro, dejando pasar el agua, pero no la tierra.
Otro consejo: si vamos a plantar varios ejemplares es mejor hacerlo del centro hacia afuera, colocando la planta más grande en la parte central.
Ah, y también es aconsejable que cada dos años realicemos un trasplante a una maceta mayor, para que nuestra planta siga creciendo.

Y ha llegado el momento… ¡a disfrutar del huerto!

martes, 3 de junio de 2014

Mesas de cultivo para nuestro huerto urbano

Como os prometimos en nuestro anterior post, ha llegado el momento de hablar de uno de los recipientes más utilizados a la hora de cultivar un huerto urbano en casa: la mesa de cultivo.
Es cierto que tanto los semilleros, como las macetas o las jardineras, son buenas opciones, pero son muchas las ventajas que encontramos en las mesas.
Estas funcionan exactamente como un huerto, únicamente que en lugar de trabajar directamente sobre la tierra, lo vamos a hacer en una mesa. ¿Ya veis la principal ventaja? Exacto, trabajar en una posición cómoda, nada de agacharse y esto, para los que podías/podamos tener problemas de espalda, es una gran ventaja.
Otra de las ventajas de las mesas de cultivo es que existen de muy variadas longitudes, anchuras y alturas, por lo que vamos a encontrar seguro una que se adapte al espacio del que disponemos en casa.
En Semillas Huerta y Jardín, por ejemplo, podemos encontrar un catálogo con mesas de cultivo de diferentes materiales y, sobretodo, de diferentes tamaños. Por ejemplo, hay tanto mesas metálicas como mesas de madera. Cada material va a tener sus ventajas: las de madera, al estar fabricadas con maderas tratadas, no van a necesitar mantenimiento en forma de barniz y al estar forradas con una tela por dentro van a permitir un buen drenaje; por su parte, las metálicas, necesitan menos mantenimiento incluso y son más ligeras. ¿Por cuál nos decantamos? Aquí podemos pecar de coquetos y escoger la que más nos guste o el modelo que nos aporte más recursos –hay mesas que cuentan con bandejas inferiores, por ejemplo, o que tienen jardineras separadas-.
Pero antes de escoger la mesa que más os interesa, decidid dónde la vais a poner y tomad las medidas, no queremos que vuestra mesa escogida sea demasiado grande y no la podáis colocar.
En cuanto a la altura, suelen ser de 85 centímetros, 65 centímetros y de 45 centímetros. La más utilizada es la de 85 centímetros, mientras que las otras son perfectas si los más pequeños de la casa también van a participar. ¡Importante! Si vamos a cultivar hortalizas altas, lo mejor es una mesa de menor altura o tendremos que acabar trepando para poder recoger nuestros frutos.
Ahora que ya hemos colocado nuestra mesa, debemos rellenarla con un sustrato. El más adecuado, como os comentamos en artículos anteriores, es una mezcla de humus de lombriz y fibra de coco –la proporción sería un 40% y 60% respectivamente-. Esta mezcla va a aportar nutrientes de gran calidad, así como una buena aireación y un pH neutro, las mejores condiciones para cultivar nuestras hortalizas.
Y ya pasamos a la última cuestión, ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de sembrar en nuestra mesa de cultivo? Nuestros cultivos van a necesitar espacio para crecer, así que antes de plantar las semillas, debemos saber qué tamaño van a tener cuando crezcan y consultar la distancia que debe haber entre plantas para que todas puedan absorber los nutrientes necesarios –esto se llama el marcode plantación y en futuros posts os hablaremos de él con más calma, no os preocupéis-.
Parece que cada vez estamos más cerca de tener todo lo necesario para ser unos auténticos horticultores.

Así que, ¡a disfrutar del huerto!