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jueves, 10 de julio de 2014

Pinta tu huerto con la hierba de San Juan



Hace unas semanas hablábamos en el blog de las plantas aromáticas y ornamentales, de cómo cultivarlas y de lo idóneas que son para tener en un huerto urbano ya que, además de requerir poco espacio, ofrecen color, olor y multitud de usos domésticos: en la cocina, como condimento, o bien como tratamiento para alguna dolencia. Pues bien, después de hablar de algunas como el orégano, la menta o la stevia, hoy nos hemos fijado en la hierba de San Juan.
Si la lavanda nos ofrecía, además de todas las características de una planta aromática, un intenso color azul, la hierba de San Juan dará a nuestro huerto urbano un magnífico tono amarillo aportado por los pétalos de sus flores. El Hypericum calcynum, como se la conoce en el mundo científico, es una planta aromática perteneciente a la familia de las gutiferaceaes, originaria de Asia Menor.
Puede llegar a alcanzar más de 50 centímetros de altura y su principal uso es el de tapizante de jardines. Se utiliza a menudo para la formación de setos, rocallas y borduras aunque también se usa como planta medicinal para multitud de síntomas: por ejemplo, su aplicación tópica acelera la cicatrización de heridas y, en los últimos años, en muchos países se comercializa la hierba de San Juan en cápsulas, grajeas o como infusiones para tratar la depresión leve y sus síntomas como la pérdida de apetito, la falta de sueño o el cansancio.
¿Dispuestos a 'teñir' de amarillo nuestro huerto? Para empezar, debemos de saber que las semillas de la hierba de San Juan deben de plantarse durante la primavera: desde el mes de marzo hasta el mes de mayo, aproximadamente, y se puede hacer, o bien directamente o en macetas y después trasplantarlas.
Siguiendo este calendario de cultivo, nuestra hierba de San Juan florecerá en verano dando ese característico tono amarillo a nuestro jardín o huerto urbano. Se desarrollará bien en climas templados con inviernos y veranos suaves y en suelos fértiles -recomendable realizar un abonado de fondo con materia orgánica descompuesta antes de su siembra- y bien drenados para evitar los encharcamientos cuando la reguemos.
En ese sentido, la hierba de San Juan precisa de riegos constantes. Más moderados durante la primavera y más intensos cuando llegan las altas temperaturas del verano. Teniendo esa necesidad cubierta, el cultivo de la hierba de San Juan no requiere de muchas más atenciones específicas. Es una planta fácil de cultivar y puede llegar a vivir más de veinte años sin excesivos cuidados más allá de los imprescindibles como la prevención y el tratamiento de posibles enfermedades o plagas que la puedan afectar. En el caso de este tipo de planta ornamental, el hongo de la roya es una de las enfermedades que más suele sufrir. Afortunadamente, ya sabemos cómo combatirlo, ¿verdad? Pues solo queda hacernos con nuestras semillas de hierba de San Juan en Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!


viernes, 13 de junio de 2014

La naturaleza en casa o cómo plantar romero

Si vivís cerca de algún monte o montaña típicamente mediterráneo, seguro que el olor a romero os transporta a la naturaleza misma. Una de las ventajas de cultivar un huerto urbano como el que estamos creando en nuestras casas es que nos permite vivir un poco más cerca de la naturaleza, disfrutar de ella en nuestra propia terraza, y las plantas aromáticas nos acercan, además, su olor característico.
Ya hemos hablado de la menta, la lavanda o la hierbabuena y hoy vamos a centrarnos en el romero, como decíamos antes. Su nombre científico es rosmarinus officinalis y se trata de un pequeño arbusto leñoso perenne. Sus hojas son pequeñas y muy abundantes. Las flores también son pequeñas pues no miden más de 4 milímetros de largo y pueden ser de color azul, blanco o rosa.
A la planta del romero, al igual que a otras plantas aromáticas, se le puede dar varios usos. Uno de ellos es el ornamental y también se usa como condimento a la hora de cocinar además de como ambientador natural. Posee propiedades digestivas, antioxidantes, depurativas... y contiene grandes cantidades de hierro. A todo ello, le podemos sumar usos cosméticos: con el romero se preparan aceites con los que se puede combatir la caída del cabello y favorecer el cuidado de la piel.
Con todas estas ventajas sería casi un pecado no dedicar un rinconcito de nuestro huerto urbano a cultivar romero así que, ¡manos a la tierra!
Comenzaremos sembrando las semillas. ¿Cuándo? En primavera y a medio centímetro de profundidad. En zonas de clima templado, con inviernos suaves, podemos sembrar el romero también desde principios de la estación invernal. Sembraremos directamente en el jardín o en una maceta bastante grande: de unos 30 litros de capacidad y 30 centímetros de profundidad. Las semillas tardan alrededor de un mes en germinar.
Ya hemos dicho que se trata de una planta típica de la zona mediterránea así que no necesita demasiados recursos para crecer: se desarrolla bien en suelos secos, sueltos y pobres respecto a nutrientes. Tampoco en el riego es muy exigente. En la mayoría de casos, el agua de lluvia será suficiente, sobretodo, si la planta ya es adulta.
Como podemos ver, los cuidados de este tipo de planta son mínimos mientras que sus usos y beneficios son muchos. Podemos recolectar durante todo el año aunque lo haremos poco a poco para no debilitar la planta. Con sus hojas, frescas o secas, podemos condimentar muchísimos platos y darles ese aroma que, seguro, disfrutaremos en nuestro huerto urbano. Ahora solo queda hacernos con semillas de romero y con todo lo que necesitemos para su cultivo y que podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín. Vamos, ¡a disfrutar del huerto!

Endulzando el huerto con la stevia

La stevia (o estevia) es otra de las plantas aromáticas sobre las que llevamos ya unos artículos hablando y aprendiendo a cultivar y, también, a utilizar ya que las aromáticas son de esas plantas que además de alegrar y refrescar nuestro huerto urbano, tienen multitud de utilidades, en la cocina, sobretodo, pero también para tratar algunas afecciones de la salud e, incluso, como 'repelentes' o remedio casero para mantener libres de plagas y enfermedades al resto de cultivos de nuestro huerto urbano.
Pero de eso ya hemos hablado y hablaremos más adelante así que ahora vamos a centrarnos en el tema -en el dulce tema- que nos ocupa hoy: el cultivo de la estevia. A diferencia de las plantas aromáticas que hemos visto hasta ahora en el blog, la Stevia Rabaudiana, como se conoce técnicamente, procede del sur de América y no de la cuenca mediterránea pero también se puede cultivar muy fácilmente en casa así que no os preocupéis.
Quizá no sea la gran desconocida de las plantas aromáticas si la comparamos con la lavanda, el orégano, la menta o la hierbabuena, de las que ya os hemos hablado en este blog, pero las ventajas de cultivar stevia en nuestro huerto urbano son muchísimas. Para empezar, es una planta muy apreciada por su poder edulcorante. De hecho, los guaraníes la llamaban 'hierba dulce' pues sus hojas tienen una capacidad edulcorante entre 30 y 45 veces mayor que la sacarosa, ingrediente principal del azúcar. También se utiliza por sus propiedades medicinales: se usa para reducir la presión arterial o para mejorar las digestiones.
Es muy fácil de cultivar, tanto en macetas como en el jardín. En el primer caso, necesitaremos un recipiente de unos 15 litros de capacidad. Si optamos por la siembre en el jardín, lo haremos en un marco de plantación de 25x25 centímetros. Y, ¿cuándo sembramos? Pues esta planta admite su siembra desde primavera hasta mediados de agosto ya que tolera temperaturas desde los 18 hasta los 35 grados. Eso sí, las heladas acabarán con ella.
No es exigente con el suelo, crece bien en terrenos arenosos o arcillosos, aunque sí es sensible a la salinidad tanto de la tierra como del agua del riego. Y hablando de riego, debe ser constante para mantener la humedad pero, como siempre, evitando los encharcamientos. Necesita muchas horas de luz, tanto es así que, cuando los días acortan, en invierno, su crecimiento se estanca y no volverá a crecer hasta la primavera.
Como en otras plantas aromáticas, el cuidado de la stevia es relativamente sencillo, tanto, que no deberemos ni de preocuparnos por posibles enfermedades ya que es extremadamente resistente a hongos y a plagas. No hay excusa, por tanto, para no lanzarse al cultivo de la stevia y, para ponerlo aún más sencillo, la web Semillas Huerta y Jardín dispone de un Kit Stevia, la manera más fácil de cultivar estas plantas a partir de las mejores semillas, macetas de turba prensada y pastillas de sustrato compactado. Manos a la tierra y ¡a disfrutar del huerto!

¡Mamma mia!... Orégano en nuestro huerto

El orégano es una de esas plantas aromáticas que conocemos, básicamente, por su uso en la cocina. En concreto, este tipo de hierba es muy característico de la gastronomía italiana pues es condimento básico en pizzas y pastas. Como la mayoría de las plantas aromáticas que veremos en el blog es perenne y originaria de la cuenca mediterránea así que se adapta bien a climas secos, cálidos y con muchas horas de luz.
Así, es una planta que podemos cultivar de manera relativamente sencilla en nuestro huerto urbano y utilizarla luego para multitud de platos en la cocina. Sus hojas también se pueden usar frescas pero secas aportarán mayor sabor y aroma.
Además de para aportar un extra en muchos de nuestra creaciones culinarias, el orégano también lo podemos usar por sus múltiples propiedades medicinales y por sus beneficios para la salud. Por ejemplo, si lo tomamos en infusión, nos aliviará la tos, el asma y los resfriados y el aceite que se fabrica con su planta, está recomendado para tratar problemas musculares o de reuma. ¿Qué os parece? ¿Plantamos orégano en nuestro huerto urbano? Pues ya sabéis: ¡manos a la tierra!
La mejor época para cultivar el orégano es la primavera pero, como ocurre con la hierbabuena, de la que ya hablamos en el blog, en zonas templadas se puede cultivar prácticamente durante todo el año en casa. Acepta la siembra directa en el jardín o en maceta y sus semillas tardarán unos diez o quince días en germinar. Si optamos por plantar nuestro orégano en maceta, necesitaremos que tenga una profundidad de unos 20 centímetros y que una capacidad de 10 litros como mínimo. La colocaremos después donde reciba bastantes horas de sol al día. Aunque soporta las heladas, recordad que el orégano prefiere los climas suaves.
¿Qué tipo de suelo necesita el orégano? Pues, básicamente, suelos fértiles, que drenen bien el agua, porque no tolera el exceso de humedad -ya hemos dicho que es de climas secos-. Respecto al abonado, necesitará uno medio de materia orgánica muy bien descompuesta y ya sabemos que podemos encontrar una gran variedad de productos en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín para aportar los nutrientes que nuestros cultivos necesitan. Durante su cultivo, no deberemos de regar la planta en exceso pues no es exigente en este aspecto. Eso sí, controlando bien que no se encharque.
El orégano es una de esas plantas que crecen prácticamente solas, sin demasiados cuidados y, además, a penas se ve afectada por plagas ni enfermedades porque es muy resistente. Así que, con controlar, como decíamos, los excesos de humedad para evitar la aparición de hongos, tendremos orégano siempre sano y listo para usar.
La época de recolección comienza cuando empiezan a aparecer las primeras flores. Como lo sembramos en primavera, esto tendrá lugar a principios de verano, sobre el mes de junio, y se prolonga durante toda la estación, hasta septiembre, aproximadamente.
Y ahora que conocemos los beneficios y ventajas de tener nuestra propia planta de orégano en casa, solo nos queda pasarnos, como siempre, por la web de Semillas Huerta y Jardín y adquirir todo lo necesario para su cultivo y ¡a disfrutar del huerto!

Cultiva hierbabuena y sé feliz

De la hibridación de dos tipos de menta surgió la hierbabuena, parecida a su 'progenitora' pero de un olor más dulzón y un sabor muy característico. De hecho, ahora que llega el verano, nos vamos a acordar de esta planta aromática cada vez que veamos o tomemos el famoso mojito. Pero no solo para los cócteles se usa la hierbabuena, también se emplea en postres y en otro tipo de platos. Y si no somos muy cocinillas, tampoco nos agobiemos, solo con el olor y el intenso color verde de sus hojas, ya compensaremos su incorporación a nuestro huerto urbano.
La mejor época para cultivar la hierbabuena es en primavera así que podemos sembrar desde los meses de febrero y marzo. Sin embargo, en zonas de clima templado y con factores muy controlados, podemos cultivarla, prácticamente, en cualquier época del año. Podemos sembrar las semillas directamente en nuestro jardín o en macetas. En este caso, necesitaremos un recipiente de cinco litros de capacidad como mínimo y una profundidad de unos veinte centímetros. Germinarán, aproximadamente, dos semanas después de la siembra.
De la hierbabuena se aprovechan, sobretodo, sus hojas que podemos recolectar a partir de los tres meses desde la siembra siempre y cuando hayamos seguido las indicaciones para su cultivo. La hierbabuena prefiere climas suaves y zonas donde los inviernos no sean muy crudos para evitar las heladas.
Procuraremos que disponga de un suelo fértil, que posea humus y que drene bien. Respecto al abono, no es demasiado exigente aunque sí necesitará de una dosis de abonado medio bien descompuesto. En el catálogo de Semillas Huerta y Jardín disponemos de una amplia oferta de humus y abonos perfectos para el cultivo de esta planta aormática.
Cuando ya tengamos controlado dónde crecerá nuestra hierbabuena es hora de satisfacer sus necesidades de riego. Como la menta, es exigente y va a necesitar que el suelo esté siempre húmedo evitando, eso sí, que se encharque el agua.
Con estos pocos cuidados, pronto podremos disfrutar de nuestra propia hierbabuena aunque habrá que controlar que no se vea afectada por plagas y enfermedades. En este caso, es propensa a sufrir la presencia de pulgones y trips y de algunos hongos como la roya y el mildiu pero, afortunadamente, ya sabemos como combatir estos problemillas, ¿verdad? Pues no queda otra que ¡a disfrutar del huerto!

jueves, 12 de junio de 2014

Refrescante menta

Como ya anunciamos, en los próximos artículos vamos a hablar de una serie de plantas aromáticas que son ideales para incorporar a nuestro huerto urbano y hoy es el turno de una de las más características: la menta, muy utilizada para acompañar, decorar o darle un fresco toque a muchísimos platos ya que es un ingrediente típico de muchas cocinas en todo el mundo.
Se trata de una planta muy fácil de cultivar y que puede crecer sin problemas en una maceta colocada en el balcón. Eso sí, dada su tendencia a crecer horizontalmente, será necesario que sea una maceta ancha y de 20 centímetros de profundidad, al menos. Se adapta prácticamente a cualquier tipo de climatología y de suelos aunque es bueno que la mantengamos en espacios frescos, sobretodo, en los meses de verano, para mantener la planta en una horquilla de entre 15 y 20 grados. Soporta temperaturas extremas e, incluso, heladas pero se desarrolla mejor en climas cálidos.
Lo mismo ocurre con el suelo, aunque se adapta bien a prácticamente cualquiera, prefiere aquellos fértiles y bien drenados ya que es bastante exigente con los nutrientes y, para su desarrollo, necesitará de un riego regular y abundante. La mejor época para cultivar la menta es en primavera y verano porque, además, necesita bastante luz para su crecimiento aunque, eso sí, no tolera bien los intensos rayos del sol de mediodía. Vamos a buscar la manera de que reciba la luz de las primeras horas del día y quede resguardada a la sombra en las horas de incidencia más directa de los rayos de sol.
La parte aérea de la planta de la menta morirá en otoño, aproximadamente, pero sus raíces se mantendrán y volverá a brotar en primavera si la mantenemos. Si estáis dispuestos a probar este cultivo fácil, cómodo y, sobretodo, muy útil, pasaos por la web de Semillas Huerta y Jardín donde encontraréis las semillas y, también, fertilizantes para aportar los nutrientes que necesita la menta.
Con un toque aromático, seguro que nos apetece aún más trabajar en nuestro huerto urbano así que solo nos queda aquello de ¡a disfrutar del huerto!

Olor y color: la lavanda

Ya hemos mencionado las ventajas de cultivar plantas aromáticas en la entrada anterior del blog y ahora vamos a centrarnos en el cultivo de algunas de ellas para que nos sea de lo más sencillo tener ese rinconcito que de aún más aroma a nuestro huerto urbano. Vamos a empezar con una planta aromática que, además de olor, nos aportará mucho color: la lavanda.
Existen varios tipos de lavanda aunque nosotros vamos a centrarnos en la lavandula angustifolia que es la variedad característica del área mediterránea, único lugar del mundo donde crece salvaje, aunque se puede cultivar en cualquier lugar controlando los factores para que se desarrolle en perfectas condiciones.
En el caso de la lavanda, no es la cocina su uso más característico como sí lo es en otros tipos de aromáticas, sino el medicinal o su uso como aromatizante pues se usa muy a menudo en las típicas bolsitas que colocamos en armarios y zapateros de casa para mantener un aroma fresco en la ropa, por ejemplo.
Pero antes de pensar en qué vamos a utilizar nuestra lavanda, tenemos que cultivarla. Puesto que la lavanda florece desde mediados de primavera hasta finales de verano, debemos de sembrarla, en zonas de clima cálido, en otoño. Lo podemos hacer en maceta o en el suelo directamente. Como ya hemos dicho, en la zona del mediterráneo crece de manera natural en los montes así que sus requisitos son mucha luz y suelos secos y pedregosos. Procuraremos, por tanto, colocarla en suelos pobres y sueltos y con un buen drenaje.
Para colocarla, mejor donde dé mucha luz y esté aireada (como lo estaría en la naturaleza). Como decíamos, no necesita mucho riego porque aguanta bien la sequía, -de hecho, bastaría con el agua de lluvia- pero, si en lugar de sembrar las semillas, plantamos la lavanda por esquejes, deberíamos de regarla en los primeros días para que los esquejes arraiguen bien.
¿Y cuándo podremos usar sus flores? Pues para cosechar la lavanda deberíamos de esperar a su segundo verano. Entonces, recogemos las flores y las guardamos a la sombra para que se sequen y poder utilizarlas como aromatizantes. La planta de la lavanda suele durar unos 10 años y admite la poda (crece un metro y medio aproximadamente) así que, imaginaos la de beneficios que nos puede dar con muy poquita inversión porque, como decíamos, además de sus propiedades aromatizantes, también tiene buena fama como planta medicinal. Se pueden hacer infusiones, ungüentos... e, incluso, aceite de lavanda para tratar molestias tan dispares como las cefaleas, el insomnio o las picaduras de insectos.
Las ventajas de cultivar lavanda en nuestro huerto urbano parecen no tener fin, ¿no os parece? Pues ya sabéis que solo tenemos que adquirir todo lo necesario para su siembra en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!

A aromatizar nuestro huerto urbano

Romero, orégano, lavanda... ¿verdad que es leer sus nombres y casi notar su fragancia? Y es que las plantas aromáticas solo aportan ventajas si apostamos por ellas para cultivarlas en nuestro huerto urbano. Además de los aromas embriagadores, la gran mayoría se usan en la cocina alegrando y aportando sabor a casi cualquier plato y son del tamaño adecuado para poder plantarlas en cualquier huerto urbano por reducido que sea.
Así que, como es una buena idea, vamos a empezar hoy una serie de artículos para daros los detalles del cultivo de diferentes hierbas aromáticas que nos serán de lo más útil. En entradas posteriores, hablaremos de la lavanda, el romero, el orégano, la menta o la hierbabuena, entre otras.
Como ya hemos dicho, se trata de plantas que se cultivan en tamaños muy reducidos por lo que, si tenemos poco espacio en nuestro huerto urbano, podemos plantarlas en macetas o jardineras y dedicar nuestra mesa a otro tipo de cultivos como las hortalizas. Pero además de todo eso, algunas de ellas producen flores de lo más decorativas, pueden tener usos medicinales y pueden servir como control biológico controlando plagas que pueden dañar a otros cultivos si las plantamos cerca.
La mayoría de este tipo de plantas son perennes, es decir, que una vez establecidas, florecen en cada estación. Como en muchas de ellas lo que nos interesa utilizar son las hojas, las podemos ir recogiendo a medida que las vayamos necesitando aunque alcanzan su mejor punto justo antes de florecer. Si optamos por esperar hasta ese momento exacto, podemos luego secar o congelar las hojas antes de almacenarlas para utilizarlas durante todo el año.
Vistos los enormes beneficios de cultivar plantas aromáticas es hora de saber cómo se cultivan y qué recursos necesitan. Pues en este aspecto, este tipo de hierbas también son una magnífica elección para nuestro huerto urbano ya que a penas consumen recursos. Para empezar, la mayoría de este tipo de plantas son originarias de la zona mediterránea por lo que están acostumbradas a la escasez de agua, salvo la menta y el perejil, que necesitan de más humedad.
Tampoco necesitan de fertilizantes, con abonar la tierra donde las tenemos plantadas una vez al año es suficiente y es recomendable airear el suelo un par de veces al año. Necesitan mucho sol pero estar protegidas del viento.
Como véis, las plantas aromáticas son ideales para cultivar en nuestro huerto urbano o en macetas en nuestra propia casa. Son fáciles de cultivar, tienen multitud de propiedades y podremos disfrutar de ellas y de sus beneficios prácticamente durante todo el año. Como decíamos antes, en los próximos días hablaremos en concreto de algunas de estas plantas muy comunes en nuestra cocina y en nuestra vida diaria. Y ya sabemos que todo lo necesario para cultivarlas lo podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Mientras tanto, ¡a disfrutar del huerto!

miércoles, 11 de junio de 2014

Cultivos imprescindibles: la fresa

Volvemos con nuestra lista de cultivos que no pueden faltar en nuestro huerto urbano por muy novatos que seamos en estas lides de la horticultura. Hoy vamos a hablar de un fruto que a los más golosos seguro que os encanta con un poco de nata montada o azúcar: la fresa. La reina de los postres que gusta a pequeños y mayores y que tiene múltiples usos pues se puede convertir en confitura, mermelada, yogur, helado... ¿a vosotros también se os hace la boca agua? Pues manos a la tierra.
La fresa -fragaria es su nombre científico- es la única fruta que se puede cultivar en un huerto de dimensiones reducidas, como serán la mayoría de nuestros huertos urbanos. Se cultiva porque, además de ser muy consumida, la planta y las flores son muy decorativas y tiene propiedades positivas para la salud: es diurética, antirreumática, astringente, reduce el colesterol...
Debemos sembrar las semillas de la fresa a finales de primavera y podremos cosechar el fruto en la temporada estival del año siguiente. Tendrán que estar bien maduros, de un color rosa intenso en el momento de la cosecha.
Durante su cultivo, la fresa tendrá que tener la tierra fresca, aunque sin exceso de humedad y sin periodos secos, por ello, es recomendable regarla, incluso, a diario, pero teniendo asegurado un buen drenaje. Es exigente en cuanto a nutrientes así que será conveniente que añadamos compost al suelo. Necesita una profundidad de 15 centímetros en un sustrato suelto y ligeramente ácido.
Aunque suele dar muchos frutos, si estos tocan la superficie es posible que se echen a perder. Se suele cubrir el suelo con plásticos aunque resulta bastante más ecológico poner algo de paja u hojas de pino que, además, le aportan cierta acidez al sustrato que es uno de los factores que necesita esta planta.
No debemos de plantar las fresas con ninguna variedad de col, pues son plantas incompatibles, aunque se desarrolla bien con ajos, espinacas o lechugas. Por último, recordad que, como la mayoría de cultivos de nuestro huerto urbano, la planta de la fresa también puede ser atacada por enfermedades o plagas.
En la fresa, lo más común es la segunda posibilidad, que se vea acechada por plagas, sobretodo, de babosas, caracoles y pulgones, entre otras. Deberemos, por tanto, estar atentos a la aparición de estos pequeños animalitos y controlar su desarrollo. En este enlace podéis descubrir cómo prevenir plagas y enfermedades en nuestro huerto urbano.
Seguiremos hablando de diferentes cultivos para añadir a nuestro huerto urbano en próximos artículos de nuestro blog. Mientras tanto, si os habéis animado a probar con las fresas, solo tenemos que hacernos con unas semillas en la tienda online de Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!

lunes, 2 de junio de 2014

Sostenibilidad, ecología, salud, huerto urbano

Bienvenidos a Mi primer huerto urbano, el nuevo blog con el que desde Semillas Huerta y Jardín queremos animaros (y ayudaros) a cultivar vuestro propio huerto urbano.
Si estáis aquí está claro que tenéis en mente lanzaros a la aventura de la jardinería y la horticultura y nosotros queremos acabar de daros ese empujoncito que necesitáis para atreveros -también puede ser que ya os encontréis inmersos en este bello mundo y que estéis buscando algunos consejos básicos. Tranquilos, también estamos aquí para eso-.
Pues bien, comencemos por el principio: ¿qué es un huerto urbano? No es otra cosa que plantar vuestras propias hortalizas –que siempre podéis acompañar de flores o plantas aromáticas, por ejemplo-, en vuestras casas.
Como siempre, el primer problema que se os viene a la mente es el tema del espacio. No os preocupéis, no es necesario disponer de muchos metros cuadrados. Como vais a ver, un pequeño jardín, un patio, un balcón o contar con una ventana, nos va a bastar para poder tener nuestros propios cultivos.
Ahora bien, ¿por qué tener un huerto urbano? Nos encanta que nos hagáis esta pregunta ya que, como enamorados de la jardinería, la horticultura, la ecología, la sostenibilidad y la vida natural, tenemos un interminable listado de virtudes de esta actividad. 
Para empezar, se trata de una afición divertida que nos va a ayudar a relajarnos y a desconectar de la rutina y los problemas. Vamos a crear un pequeño espacio natural en nuestras casas que nos va a permitir huir de nuestro entorno habitual: coches, ruidos, contaminación… Y, claro, un ambiente más agradable va a hacer que nosotros nos encontremos mejor, tanto en lo que a salud se refiere, como hablando de nuestro estado de ánimo. Además, cultivar un huerto es una forma ideal de combatir el estrés del día a día: vamos a realizar tareas reposadas que nos alejarán del ritmo frenético con el que solemos vivir.
Si a esto le sumamos los efectos positivos que consumir nuestros propios alimentos va a tener en nuestra salud –imaginad el sabor de nuestros tomates 100% naturales y ecológicos, de nuestra propia huerta a nuestra mesa, sin haber utilizado ni insecticidas ni prácticas abusivas con la naturaleza-, podemos decir sin miedo que cultivar un huerto es saludable.
También hay que tener en cuenta que estamos poniendo nuestro granito de arena para crear un mundo más sostenible y responsable con nuestros recursos, a la vez que nos volveremos consumidores más conscientes y exigentes en temas como la seguridad alimentaria.  
Si tenéis hijos, además, contáis con otro motivo importante: pasar tiempo con ellos, mientras se divierten realizando una actividad sana y con la que aprenden a la vez. Y no se trata sólo de ampliar sus conocimientos de Naturales, sino también de enseñarles responsabilidad –van a estar cuidando de otros seres vivos- e inculcarles el amor por la ecología y la naturaleza, mientras ven que con pequeñas acciones todos podemos colaborar en hacer un mundo un poco mejor y más saludable.
Sólo nos queda quitaros ese miedo que os hace pensar que es muy difícil hacer crecer algo desde la semilla. Perdedlo, no es difícil, ni mucho menos, con cuatro o cinco ideas básicas todos vamos a poder cultivar –tened en cuenta que hay cultivos que prácticamente no necesitan cuidados-.
Esperamos que hayáis disfrutado con este primer post de 'Mi primer huerto urbano', en el siguiente ya nos meteremos manos en la tierra y os diremos todo lo que necesitáis para poder comenzar a cultivar –poco a poco, cultivar no conoce de prisas-.

Ya sólo nos queda por deciros: ¡bienvenidos a nuestra familia hortícola!
Ahora, ¡a disfrutar del huerto!