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viernes, 6 de junio de 2014

Hortalizas para principiantes

Si en el último post os hablamos de cómo debemos elegir nuestras primeras hortalizas como horticultores novatos, hoy en Semillas Huerta y Jardín vamos a centrarnos en los cuatro cultivos por excelencia para el principiante: el rabanito, la lechuga, la acelga y la cebolla.
Aunque más adelante os hablaremos en profundidad de cada uno de ellos, ahora toca ver los consejos básicos para poder lanzarnos a la aventura.
Comencemos por el rabanito:
Poco exigente en lo que a suelo se refiere, prefiere aquellos ricos en humus. Va a crecer en la mayoría de terrenos bien drenados, pero estos deben estar enriquecidos con humus en forma de turba, abono compuesto o estiércol.
También se adapta a cualquier clima y es resistente al frío. De hecho, puede sembrarse todo el año. Además, es de rápido crecimiento y en tan sólo 30 días podremos usar nuestros propios rabanitos en la ensalada.
Requiere de un riego constante, pero evitando siempre los encharcamientos.
Como siempre, podemos encontrar diversas especies de rabanito en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
El siguiente invitado al huerto es la lechuga
El mejor suelo para plantarla es uno muy rico en nutrientes y que drene bien. Al igual que con el rabanito, con enriquecer la tierra con humus ya complaceremos sus necesidades.
Sin ser muy exigente con el clima, prefiere que este sea húmedo y fresco, así que es mejor que en verano esté a la sombra –esto también significa que puede crecer en lugares sombríos-. También podemos plantarla durante todo el año y vamos a tardar tan sólo entre 20 y 65 días en tener nuestras lechugas tras sembrarlas.
El riego debe ser constante, ya que tenemos que evitar que el suelo se seque, como estábamos comentando, a esta hortaliza le gusta la humedad.
Cualquier variedad de lechuga la podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín, sólo tenéis que elegir la que queráis. 
Vamos a por nuestro tercer cultivo, la acelga:
Como nuestras anteriores elecciones, esta hortaliza no es nada exigente en lo que al suelo se refiere, pero, y en eso siempre coinciden, crecerá mejor si la plantamos en una tierra rica en nutrientes y con un buen drenaje.
Pueden vivir en cualquier clima –va a resistir temperaturas de entre -5º y 33º-, aunque prefieren los suaves, y su época de plantación es primavera y otoño. En ocho semanas, además, podremos tener ya nuestras primeras acelgas, listas para su degustación.
Debemos regarla dos o tres veces a la semana, y que el riego sea abundante.
Si finalmente nos decidimos por plantarlas, siempre podemos acudir al catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Y llegamos a nuestra última hortaliza, la cebolla:
El suelo preferido por la cebolla es el franco arenoso, la turba y el limo. Siempre es bueno que pongamos una capa de compost sobre la tierra que vayamos a utilizar para plantarlas.
Hay muchas variedades, de hecho, la podemos sembrar tanto en primavera y verano como en invierno, pero suele preferir climas templados pudiendo soportar temperaturas bajo cero. Tardamos unos cuatro meses en tener nuestra primera cosecha.
Necesitan poco agua y es bueno dejar el riego 20 días antes de cosecharlas.
Como siempre, nos vamos a pasar a buscar nuestras cebollas en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.


Y con todo listo, ¡a disfrutar del huerto!

Llega el momento de recolectar

Y tras semanas y semanas de relajante trabajo ha llegado el momento que más nos gusta en Semillas Huerta y Jardín –bueno, y que seguramente más le gusta a todo el mundo-: es el momento de recolectar las hortalizas que hemos ido cultivando en nuestro huerto urbano.
La primera pregunta que nos vamos a hacer es ¿cuándo debemos recolectar? Este aspecto es el más importante, ya que la calidad de nuestras hortalizas depende del momento. Primer punto a tener en cuenta, una vez recolectadas, nuestras hortalizas no van a mejorar, es decir, que tenemos que recolectarlas justo en el momento exacto, cuando han alcanzado su calidad máxima.
Esto puede parecer un poco complicado, pero con cuatro consejos y un poco de experiencia propia, al final conoceremos cuándo nuestros cultivos ya están listos para pasar a nuestra mesa.
Como siempre, el consejo general es que deben recolectarse justo antes de su madurez, que es cuando los azúcares que dan el sabor a la planta comienzan a convertirse en almidón.
Para ser más exactos y estar atentos llegado el momento, debemos saber cuál es el tiempo estimado que va a pasar en el caso de cada hortaliza entre que son sembradas y ya están preparadas para cosecharse. Por ejemplo, la lechuga tarda de 20 a 65 días, la cebolla unos cuatro meses, el tomate sobre las ocho semanas… También hay signos que nos van a decir que nuestras hortalizas ya están listas, como el tamaño de sus hojas o vainas, o la consistencia de sus brotes.
En Semillas Huerta y Jardín, como siempre, hablaremos de los diferentes cultivos que podemos plantar en nuestro huerto urbano y las pistas que cada uno de ellos nos dan para que sepamos que ya están listos para ser recolectados.
Otra cosa que tenemos que tener en cuenta es que no tenemos que recoger a la vez todas las hortalizas (hablando incluso de la misma especie): si algunos tomates, por ejemplo, aún no están listos, los dejaremos y recolectaremos los que ya están maduros para ello.
Una vez que ya sabemos cuándo recolectar, llega el momento de pasar a la acción y coger nuestras hortalizas. Es muy importante que en esta tarea tengamos mucho cuidado y evitemos golpear o dañar nuestras hortalizas. Por un lado, porque esto va a hacer que tengan menos calidad, claro, pero también, porque si dañamos las plantas o los tallos vamos a ayudar a las enfermedades a que ataquen nuestro huerto –cualquier ‘herida’ en nuestra planta es una puerta a las enfermedades-. De igual manera, hay que evitar cosechar cuando el suelo, y nuestras hortalizas, estén húmedos, porque si lo pisamos, vamos a propagar hongos y otras enfermedades.
En cuanto a la hora de cogerlas, siempre vamos a intentar recolectar con nuestras manos, pero si no es posible, cortaremos los frutos maduros con un cuchillo.
En próximas entradas hablaremos de cada una de las hortalizas, cuándo cosecharlas y cuál es la mejor manera de hacerlo.

Y ahora, ¡a disfrutar del huerto!

jueves, 5 de junio de 2014

¿Qué es el marco de plantación?

Prácticamente tenemos todos los conocimientos básicos e imprescindibles para poder trabajar con tranquilidad nuestro huerto urbano, pero una de las pocas cosas que se nos había quedado en el tintero eran los marcos de plantación, de los que prometimos que hablaríamos.
Así que, desde Semillas Huerta y Jardín, cumpliendo siempre nuestras promesas, hemos decidido que ya ha llegado el momento de explicar qué es esto y por qué es tan importante. ¡Comencemos!
El marco de plantación es la distancia que debemos guardar entre planta y planta a la hora de sembrarlas. Se trata de un aspecto muy importante que siempre debemos tener en cuenta: guardar la distancia adecuada va a permitir que las plantas se desarrollen correctamente, con el espacio que requieran, sin tener que pelear por él o por nutrientes. Además, nuestras hortalizas disfrutarán de la ventilación y aireación necesarias, se producirá un cuajado óptimo de los frutos y las hojas recibirán toda la luz necesaria. Así tendremos cultivos más productivos y, de propina, el peligro de sufrir plagas y enfermedades se reducirá notablemente.
Ahora bien, ¿qué marco de plantación es el adecuado? Cada cultivo va a requerir de un espacio determinado, según lo grande que se vaya a hacer, así que debemos conocerlo antes de plantar las semillas.
Cuando nos den las medidas del marco veremos dos números, por ejemplo, 50x30 –que es el de las acelgas-. El primer número nos indica cuántos centímetros de distancia tiene que haber entre las LÍNEAS, mientras que el segundo número nos va a decir la distancia entre las plantas -en la misma línea-.
Como siempre, cuando nos adentremos en hablar de cada cultivo en particular, especificaremos cuál es el marco que se debe respetar en cada caso, de manera que tengáis en un solo clic la respuesta a vuestras dudas.
Eso sí, las medidas suelen ser aproximadas, -tranquilos, no es que vayan a variar de manera espectacular, ni que un centímetro pueda perjudicar vuestras hortalizas- especialmente si estamos hablando de nuestras plantaciones, que se van a hacer en mesas de cultivo normalmente. Si plantamos en nuestro huerto urbano de pequeñas dimensiones, las distancias pueden reducirse un poco.

Y una vez ya tenemos claro esto, ¡a disfrutar del huerto!

Es el momento de trasplantar nuestros cultivos

Las cosas siguen marchando de maravilla en nuestro huerto urbano y poco a poco nuestro trabajo va dando sus frutos, nunca mejor dicho –pido perdón por la broma, pero el momento era perfecto y no he podido resistirlo-.
Como iba diciendo, el ciclo de la vida sigue y llega el momento de enfrentarnos a nuevos retos, llega la hora de trasplantar nuestras plantas y desde Semillas Huerta y Jardín, como siempre, queremos echaros una mano.
Comencemos, ¿qué es un trasplante? Simplemente consiste en trasladar la planta del sitio en el que está arraigada –donde ha echado sus raíces, vaya- a una nueva tierra (maceta, mesa decultivo…) donde vamos a plantarla.
¿Por qué se hacen los trasplantes? Para que nuestra planta tenga suficiente espacio y nutrientes para desarrollarse. Al haber plantado las semillas en un recipiente para que estas germinen, ahora debemos plantarlas en su ubicación definitiva.
¿Cuál es el primer problema que nos encontramos al tratar de hacer el trasplante? Puede ser que al sacar la planta se nos rompan las raíces. Pero no os preocupéis, con un poco de cuidado, todo saldrá bien.
Para evitar esto, lo primero que debemos hacer es esperar a que nuestra plantita haya crecido lo suficiente, ya que la planta no sólo crece ‘por arriba’ –lo que vemos-, sino que sus raíces también han ido creciendo y, a más raíces, más sujeción de la tierra. Una vez veamos que la planta no es excesivamente pequeña y nos decidamos a extraerla para colocarla en su nuevo recipiente, debemos regarla el día antes para humedecer la tierra, pero también en la hora previa a extraerla, así compactaremos la tierra.
Es preferible que vayamos a realizar el trasplante en un día nublado y fresco, o en las horas de menos sol.
La primera parte del proceso ya está, la planta está fuera y ahora queda colocarla en su nuevo hogar. Evidentemente, la tierra ya debe estar  convenientemente preparada –en post anteriores ya explicamos cómo preparar nuestras macetas-.
Ahora hay que tener cuidado de que al volverla a plantar el sustrato quede bien compactado alrededor de las raíces de la planta, esta debe estar realmente ‘enraizada’ en él, sino fuera así podría acabar muriendo y esto no es una opción para nosotros, claro -¡con lo que nos ha costado trasplantarla-.
Y llega el momento de regarla en abundancia y, al igual que durante el proceso de extracción, mantenerla lejos del sol un par de días.
Esperamos que el proceso os haya salido a la perfección. Es totalmente normal que las primeras veces cueste un poco y que no siempre salga bien, pero poco a poco y con calma lo acabaremos consiguiendo.

¡A disfrutar del huerto

Semillas ecológicas

Y tras hablar de todo lo que necesitamos saber sobre semillas y cómo y dónde plantarlas, en Semillas Huerta y Jardín queremos apostar por las semillas ecológicas y, sobretodo, animar a todo el mundo a que apueste por ellas.
Desde nuestra pasión por la horticultura y la jardinería nos hemos ido acercando a otros conceptos o, más bien dicho, a otro estilo de vida en el que el respeto por la naturaleza, el consumo responsable o la ecología se han convertido en pilares fundamentales. Por eso, tratamos de cultivar de la manera más natural posible, evitando insecticidas dañinos, usando fungicidas ecológicos o, y entramos en materia, usando semillas ecológicas.
Pero empecemos por el principio, ¿qué son las semillas ecológicas? Las semillas ecológicas u orgánicas son aquellas que se han obtenido a partir de variedades convencionales cultivadas mediante técnicas de cultivo ecológico.
Esto significa que las plantas que han producido estas semillas son también ecológicas: no se han usado ni fertilizantes ni abonos químicos en su cultivo. De igual manera, tampoco se han usado productos químicos para conservar la semilla que compramos y, además, la estructura molecular de ésta no ha sufrido ninguna modificación genética por parte del hombre. Vaya, tanto las plantas como las semillas son tal cual estarían en la naturaleza, sin ningún tipo de alteración: 100% naturales y ecológicas.
Eso sí, un pequeño apunte, si plantamos semillas ecológicas, pero luego usamos productos químicos, como fertilizantes o abonos, vamos a quitarles nosotros esa característica ecológica.
En este mismo sentido, si ya hemos decidido que nuestro huerto va a ser ecológico, la elección de estas semillas ecológicas es la más aconsejada –más allá de nuestra propia decisión de seguir un estilo de vida ecológico-, ya que van a adaptarse mejor a las condiciones de nuestro huerto y serán más resistentes a las plagas y enfermedades que las semillas convencionales.
Otro punto a su favor es que  estamos ayudando a la protección del medio ambiente, preservando la biodiversidad de especies.
Está claro que ya no tenemos dudas sobre comprar semillas ecológicas, ahora sólo queda saber cómo distinguirlas. Es fácil, deben llevar un sello que indique que se han producido bajo la más estricta normativa europea de agricultura ecológica.
A nosotros no se nos plantea ninguna duda al respecto, simplemente tenemos que acudir al catálogo de semillas ecológicas de Semillas Huerta y Jardín y tenemos asegurado que estamos adquiriendo semillas 100% ecológicas.

Y ahora que ya las tenemos, ¡a disfrutar del huerto ecológico!

Cultivar en semilleros

Y tras hablaros en el último post de sembrar de manera directa, ha llegado el momento de que hablemos de usar nuestros queridos semilleros como primer hogar para nuestras plantas.
El semillero es el recipiente en el que, como su propio nombre indica, plantamos las semillas. Es un lugar perfecto para tener nuestras plantas más protegidas y controladas en las primeras fases de sus vidas. De hecho, lo vamos usar para aquellos cultivos que tienen semillas más débiles como los pimientos, las berenjenas, los tomates o las lechugas.
Así, podemos proteger nuestras hortalizas de las temperaturas más extremas: en invierno podremos cubrir nuestro semillero con un plástico para evitar las heladas -¡atención! el plástico no debe tocar nunca nuestra planta-; y en verano vamos a poder trasladar nuestro semillero a lugares de semisombra para que los rayos no incidan directamente en él y queme nuestras plantas.
Ahora bien, ¿qué semilleros usamos? Los semilleros los podemos hacer nosotros mismos, utilizando desde macetas pequeñas hasta envases de yogur vacíos. Eso sí, cualquier recipiente que vayamos a usar debe tener orificios para el drenaje.
Una vez ya lo tenemos elegido, lo llenamos de compost y apretamos firmemente para que el sustrato quede compacto.
¿Qué compost podemos usar? O bien, elegimos uno ya preparado y adecuado para nuestras semillas, o bien hacemos una mezcla. Por ejemplo, podemos usar un 30% de turba, un 30% de mantillo o compost y un 30% de arena o perlita; o tan sólo utilizar turba o turba mezclada con arena o perlita.
Ya tenemos el sustrato, ahora, al igual que en la siembra directa vamos a colocar dos o tres semillas, ya que no siempre van a crecer todas, y las cubrimos con una fina capa de sustrato que asentaremos con las manos.
Se aconseja cubrir el semillero con plástico trasparente o cristal, ya que va a hacer que conserve mejor el calor y la humedad. Esta ‘manta’ improvisada debe retirarse a cada dos días, como mucho, para que la tierra se airee y nosotros podamos regar.
Y llegamos a otro punto importante, al riego: es aconsejable usar un pulverizador o una regadera, evitando que el agua salga a chorros y mueva nuestras semillas
Una vez germine, vamos a colocar nuestro semillero en un lugar luminoso, pero sin sol directo, y quitaremos el cristal y el plástico ya de manera permanente.
Cuando aparezcan las primeras hojas verdaderas, va a llegar el momento de trasplantar a macetas independientes nuestras hortalizas para que sigan creciendo. Pero, no nos preocupemos, ya habrá tiempo de hablar del trasplante.
De momento, nos vamos a pasar por el catálogo de semilleros de Semillas Huerta y Jardín para poder ponernos manos a la tierra.

¡A disfrutar del huerto!

miércoles, 4 de junio de 2014

Sembrar de manera directa

Ha llegado el momento, ya tenemos las manos llenas de semillas, ¡¿y ahora qué?! Tranquilos, no dejemos que cunda el pánico, estamos cultivando nuestro propio huerto urbano para relajarnos y llevar una vida más saludable y natural, ¡no perdamos eso de vista!
Pues bien, con calma, recordaremos que hay varias maneras de cultivar nuestras semillas y que ahora nos toca elegir cuál de ellas es la que más nos interesa. Así que vamos a empezar con la siembra directa.
¿Qué es eso de siembra directa? Significa que vamos a plantar nuestra semilla en el lugar donde va a vivir toda su vida, evitándonos tener que hacer trasplantes conforme vaya creciendo. Pero no os dejéis llevar por la emoción y decidáis que esta es la mejor manera, tiene su parte positiva y su parte negativa.
Como os adelantábamos, plantar en semilleros nos va a permitir cuidar mejor de nuestras hortalizas, pero, a veces, tendremos que optar por la siembra directa.
Como habréis podido deducir, las plantas que son óptimas para una siembra directa son aquellas que tienen las semillas fuertes y grandes. Por ejemplo, la calabaza, el maíz, el melón, la sandía o el haba son hortalizas que van a crecer bien sin necesidad de comenzar su vida en un semillero.
Pero también hay otras hortalizas que deben plantarse de manera directa porque luego no va a ser posible realizar un trasplante –es decir, no podremos pasarlas del semillero a otro espacio más adecuado cuando sean plantones-, como es el caso del rabanito, la zanahoria, la espinaca o el perejil.
Ya sabemos qué plantar de manera directa, ahora queda preguntarse ¿cómo? En primer lugar tenemos que realizar un hoyo de la profundidad adecuada a la semilla, normalmente va a ser de tres veces el tamaño de esta; tras lo que depositaremos de dos a tres semillas.
Cuando nuestras plantas hayan germinado y empiecen a desarrollarse las plantitas vamos a tener que eliminar aquellas más débiles para dejar sólo las más fuertes. A este proceso se le llama aclareo y podemos hacerlo en dos fases: primero eliminamos una de cada dos plantas y unos diez días después haríamos otra pasada para dejar las plantas definitivas.
Una vez sabemos esto, sólo nos queda pasarnos por el catálogo de semillas de Semillas Huerta y Jardín y decidirnos, ¿comenzaremos con el sencillo rabanito?, ¿nos atrevemos con las zanahorias?, parece muy atractivo sembrar nuestros propios melones, ¿no?...

Muchas preguntas, pero lo seguro es que vamos ¡a disfrutar del huerto!

Cómo plantar las semillas

Continuamos adentrándonos en el mundo de la horticultura desde donde lo dejamos la última vez: las semillas
Una vez que ya sabemos lo que son y el por qué son una buena opción a la hora de cultivar nuestro huerto urbano, viene la parte de ver cómo las plantamos.
Para empezar, debemos saber que podemos usar cualquier sustrato para plantar las semillas, aunque este debe ser rico en nutrientes para que las semillas crezcan bien y no muy compacto, para que las raíces puedan desarrollarse sin dificultades.
En cuanto al riego, es necesario que nuestras semillas estén siempre húmedas, para ello, podemos usar un vaporizador, por ejemplo, con lo que conseguiremos aportarles el agua necesaria sin remover la tierra.
La temperatura es muy importante también en este periodo, por ello, es imprescindible que sepamos cuál es la temperatura ideal para que germinen las semillas que hemos elegido. 
Otra cuestión a tener en cuenta es el tiempo que van a tardar en germinar y éste también va a variar según el cultivo que hayamos elegido. Como siempre, en Semillas Huerta y Jardín iremos hablando de los diversos cultivos y explicando cuál es su temperatura ideal y el tiempo de germinación para eliminar todas las posibles dudas.
Pero sigamos. ¿Cómo plantamos las semillas? Primero se coloca el sustrato en el recipiente elegido, se riega y, una vez regado, se colocan las semillas –el número de éstas va a depender del tipo de recipiente-. Después se cubre las semillas con una capa muy fina, de alrededor de medio centímetro, de sustrato. ¡Importante! No hay que enterrarlas a mucha profundidad. Tras esto se vuelve a regar superficialmente y, luego, es aconsejable acercar el recipiente a una fuente de calor, pero siempre manteniendo la humedad de la planta.
Ahora la cuestión que se nos plantea es dónde plantar nuestras semillas. Hay varias opciones y según la hortaliza es preferible una u otra, aunque también va a depender del espacio del que dispongamos, claro.
Tenemos en primer lugar, la opción de los semilleros. Aunque en los siguientes posts os hablaremos en profundidad de ellos, debéis saber que estos pueden ser semilleros en recipientes o semilleros en el suelo.
Otra opción es la siembra directa, en la que vamos a plantar nuestras semillas directamente en el suelo, sin tener luego que proceder a trasplantar nuestro plantón.
¿Cuál utilizamos? Pues lo veremos en los siguientes posts, de momento, os dejamos con el catálogo de semilleros de Semillas Huerta y Jardín para que os vayáis familiarizando con ellos.


¡A disfrutar del huerto!

¿Qué es una semilla?

Y hemos llegado al último imprescindible para poder cultivar nuestro propio huerto urbano en casa. Hasta ahora hemos hablado del agua, la luz, los sustratos y hasta de los recipientes, pero queda la estrella de nuestro huerto. ¿Ya sabéis lo que nos falta? Pues sí, exacto, ha llegado el momento de lanzarnos a por las semillas que vamos a cultivar.
Como siempre, comencemos por el principio. ¿Qué son las semillas y cómo se producen? Son la parte del fruto que va a dar origen a una nueva planta. La semilla se produce por la maduración de un óvulo de una panta gimnosperma –cuyos óvulos y semillas no se forman en cavidades cerradas- o de una angiosperma –cuyas semillas están encerradas y protegidas por la pared del ovario- y contiene un embrión del que podrá desarrollarse una nueva planta.
Tras la parte teórica, llega la pregunta más práctica, ¿por qué sembrar semillas? Es cierto que hay otras maneras de poner en marcha el huerto, por ejemplo, con plantones –una planta ya crecida que colocaremos en la maceta-, pero en Semillas Huerta y Jardín preferimos las semillas.
Por un lado, porque somos nosotros los que cuidamos a nuestras hortalizas desde el principio en un proceso que imita exactamente al que vemos en la naturaleza y, por otro, porque es una forma bastante económica de tener un huerto: tras adquirir nuestras primeras semillas, las siguientes las vamos a obtener de nuestras cosechas.
Evidentemente, estamos hablando de un proceso que implica más trabajo que si escogiésemos plantones, ya que empezamos de cero y tenemos que cuidar las semillas hasta que germinan y se convierten en los estos, pero creemos que merece la pena.
Como siempre, podemos elegir nuestras semillas en el catálogo de semillas de Semillas Huerta y Jardín. La variedad es inmensa, por ejemplo, podemos escoger entre semillas de flores, que van a darle un toque de color y olor a nuestro huerto, de plantas aromáticas -de las que ya hablaremos en futuros posts-, de semillas de hortalizas de raíz –como las zanahorias, el rabanito o el nabo- o de semillas de hortalizas de hoja –como la acelga, la achicoria o el apio-.
También y por supuesto tenemos la opción de adquirir semillas ecológicas, de las que hablaremos muy pronto, y con las que respetaremos el medio ambiente al 100% volviendo a los orígenes de la horticultura, donde se plantaba lo que daba la naturaleza tal cual.
Pero no nos volvamos locos, poco a poco iremos hablando de todo lo que podemos cultivar desde la semilla, empezando por las hortalizas más sencillas con las que todo novato puede iniciarse.
Por hoy ya tenemos bastante información, en la siguiente entrada ya nos meteremos en ‘matierra’ –juego de palabras fácil, muy fácil, pedimos disculpas de antemano- y veremos cómo plantar nuestras semillas.

¡A disfrutar del huerto!