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martes, 8 de julio de 2014

En verano, cuidado con los trips

Volvemos un día más a la carga dispuestos a combatir enfermedades, virus, plagas o cualquier otra amenaza para nuestro huerto urbano. En el blog, hay muchos que nos iniciamos en esto de la horticultura y, aunque es difícil que suframos al principio todos los problemas de los que ya hemos hablado, ya sabéis que somos muy partidarios de ir aumentando la información y los conocimientos sobre el cultivo de un huerto urbano para que, si llega el momento de aplicar esos conocimientos, los tengamos a mano. Por ello, hoy vamos a tratar otro tipo de plaga bastante común en el huerto: los trips (o arañuelas).
El trip es un insecto de tamaño milimétrico pues suele medir entre uno y dos milímetros. Son de color marrón o negro, de forma cilíndrica y alargados. Existen multitud de variedades de este insecto, se calcula que unas 5.600, la mayoría se alimentan casi exclusivamente de vegetales y cada una tiene su cultivo predilecto así que prácticamente todas nuestras plantas podrían sufrir el ataque de este insecto.
Se alimentan de la savia de las hojas y mientras lo hacen, las manchan con los jugos y excrementos que desechan provocando en las hojas unas características manchas de color blanquecino rodeadas de motitas negras. Pero a la hora de hacer la revisión de nuestros cultivos, debemos de estar atentos también a los frutos y las flores, pues no solo de hojas vive el trip.

En estas fechas debemos de estar especialmente atentos a la posible aparición de estos insectos ya que se encuentran muy cómodos en los ambientes secos y cálidos, de ahí que sea una plaga típica de invernadero.
¿Es grave? Ya sabemos que la presencia de insectos y otros animales en nuestro huerto urbano es normal e, incluso, recomendable pues forma parte de la naturaleza que los seres vivos interactúen. El problema viene cuando una de las especies del ecosistema, en este caso, insectos, se multiplica de manera descontrolada por alguna variación en el entorno, un incremento de la población que puede causar serios daños a nuestros cultivos. El trip se alimenta de la savia de las hojas pero también ataca a las flores y al fruto, decolorando y generando malformaciones en este último.
Pero el verdadero riesgo que suponen las plagas para nuestro huerto urbano, concretamente, la de este insecto, es que el trip es un vector de varios tipos de virus -alrededor de una veintena- muy perjudiciales, es decir, un ser vivo que puede transportar el virus de una planta a otra. Hablamos, por ejemplo, del virus del bronceado del tomate y otros similares muy dañinos para nuestro huerto urbano.
¿Cómo prevenimos su llegada? El mejor ataque es una buena defensa así que será mejor que dediquemos cierto tiempo a la prevención de este tipo de plagas. Lo mejor para evitar que los trip se conviertan en un problema grave es respetar los calendarios de cultivo, los marcos de plantación, las asociaciones de cultivos adecuadas y las rotaciones necesarias. Mantener los cultivos frescos y húmedos con buenos riegos también es vital ya que, como ya hemos comentado, el trip se desarrolla en entornos secos y cálidos. La retirada de los restos de poda y la eliminación de las malas hierbas nos ayudará a evitar su aparición. En definitiva, la mejor prevención es respetar el ecosistema equilibrado de nuestro huerto y jardín y la propia naturaleza ejercerá de árbitro controlando y evitando la aparición de plagas.
Ahora bien, si descubrimos que los trip ya se han convertido en un serio problema para nuestros cultivos, tenemos a nuestro alcance varios métodos de combate. Por ejemplo, podemos acabar con la plaga introduciendo depredadores naturales de este insecto como el orius.
Otra opción es utilizar insecticidas ecológicos compuestos por piretrinas, una sustancia que se obtiene de los crisantemos y que actúa como insecticida natural. Recordad que este y otros productos ecológicos para combatir las plagas los podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Como cada día, manos a la tierra y ¡a disfrutar del huerto!

lunes, 9 de junio de 2014

El pulgón, enemigo público


Después de hablar de las enfermedades que pueden afectar a nuestros cultivos, las de origen fúngico -a causa de diferentes hongos- y las víricas -causadas por virus- es hora de que nos enfrentemos a otro tipo de enemigos de proporciones épicas: las plagas. Las plagas se diferencian de las enfermedades en que son causadas por el crecimiento desmesurado de la población de una especie animal que, en condiciones de equilibrio, no solo no daña a las plantas si no que, incluso, puede favorecer su desarrollo.
Hoy vamos a hablar de la plaga del pulgón, la más común de las que podemos encontrarnos en nuestro huerto urbano. Casi todas las plantas de jardín de interior se pueden ver afectadas por este pequeño animal capaz de absorber la savia de nuestras plantas succionándola con su pico y capaz también de generar la aparición del hongo negrilla, de transmitir virus y de atraer un ejército de hormigas encargadas de cuidar de los pulgones.
Como vemos, los daños que puede causar el pulgón son múltiples y, algunos de ellos, pueden ser graves pero es que, además, hay muchas especies de pulgones y, mientras unos tipos atacan solo a una planta o cultivo en concreto, otros son dañinos para varias plantas.
¿Podemos hacer algo para parar esta plaga? La respuesta es sí. La ventaja del pulgón y otras plagas frente a las enfermedades es que aquellas son causadas por organismos que, aunque diminutos (miden unos 3 milímetros), el ojo humano es capaz de verlos así que podremos actuar en cuanto veamos los primeros síntomas. ¡Atención! Es muy importante, como ya decimos, tener en cuenta que el pulgón es un elemento más del ecosistema natural donde se debe desarrollar nuestro huerto urbano así que nunca deberemos de atacarlo si no vemos una cantidad preocupantes de ejemplares. Y aún así, no debemos de eliminarlos por completo, si no, controlar su población para devolver el equilibrio natural a nuestro proyecto verde.
Los síntomas que presenten las plantas afectadas por el pulgón, además de la propia presencia de este animalito, son hojas enrolladas, pegajosas y con los brotes atacados. El pulgón prefiere los brotes tiernos así que será ahí donde se asiente preferentemente. También dejarán manchas amarillas o verde pálido en los puntos de picadura y, como ya hemos visto, suelen causar la aparición del hongo negrilla, característico por su color negro y del que ya hablaremos más adelante.
Además, los pulgones atraen a las hormigas que recogen las gotas de melaza que excretan los pulgones y están cerca de ellos para limpiarlos y protegerlos.
Si descubrimos uno o varios de estos síntomas en alguna planta de nuestro huerto urbano, será el momento de actuar por lo que debemos de ponernos como rutina revisar periódicamente nuestros cultivos ya que podremos detectar no sólo las plagas si no cualquier tipo de enfermedad que puedan padecer con cierta antelación. En el caso del pulgón, aparece entre primavera y verano así que extremaremos las precauciones durante esta época. Además, favorece su aparición la sequedad ambiental y el exceso de fertilizantes, dos factores que podemos controlar con un poco de cuidado.
También podemos controlar la proliferación de pulgones tomando algunas precauciones como la eliminación de malas hierbas y los restos de cultivo del jardín para que no les sirvan como refugio.
Pero, ¿y si aún así creemos que tenemos un problema con los pulgones? Bueno, en ese caso, vamos a actuar sobre ellos. Si hemos detectado la posible plaga en sus primeros estadios y el ataque aún es débil, lo mejor es cortar las hojas y brotes que estén dañados y eliminar los que podamos con un cepillo de dientes o suministrando a nuestra planta una buena ducha con agua jabonosa que podemos preparar en casa.
Otro remedio eco contra el pulgón es 'invitar' a sus enemigos naturales como la mariquita o la crisopa que, en estado de larva, se alimentan de pulgones, reduciendo su población. Si estamos dispuestos a usar insecticida, lo haremos sobre los primeros individuos y no nos olvidaremos de realizar varios tratamientos a lo largo del año, uno al mes en primavera y en verano, aunque siempre es recomendable comprobar que hay individuos antes de aplicar el tratamiento. Un último truco: podemos plantar cerca de las especies más sensibles al pulgón o que queremos proteger de manera especial, ejemplares de madreselva u ortiga, especies que actúan como repelentes.
Ahora que tenemos la información y los consejos para evitar que el pulgón cause estragos, no hay excusa: ¡a disfrutar del huerto!


Las plagas en el huerto urbano

Llevamos unos días hablando de las enfermedades que pueden contraer los cultivos de nuestro huerto urbano y, aunque ha sido un camino largo, no hemos acabado ni mucho menos de contar los enemigos que amenazan a diario a nuestros cultivos porque, además de las muchas enfermedades que pueden padecer (por hongos, virus o bacterias) nuestras hortalizas, flores o plantas aromáticas se enfrentan también a las plagas.
Cuando hablamos de plagas nos referimos a la proliferación descontrolada y perjudicial de algún tipo de animal que interactúa con nuestras plantas de algún modo. Y aunque el animal no sea, en sí mismo, dañino para el cultivo, puede ser que sea transmisor de algún virus o que genere las condiciones idóneas para que se desarrollen otras enfermedades como la provocada por el hongo llamado negrilla, por ejemplo.
¿De qué animales estamos hablando? Pues desde insectos y otro tipo de invertebrados como los pulgones, la cochinilla, la mosca blanca o los gusanos, hasta mamíferos como los conejos o los topos (también pueden causarnos problemas en el huerto otros mamíferos más comunes y más cercanos a nuestro huerto urbano como los perros o los gatos aunque no lleguen en forma de plagas) pasando por moluscos como los caracoles o las babosas.
¿Son peligrosos? Depende del animal con el que estemos tratando, su presencia puede ser más o menos dañina. Por lo general, las plagas son fáciles de detectar y fáciles de detener, incluso hay remedios caseros muy sencillos que acaban con algunas plagas en un santiamén. Lo que sí debemos de tener muy claro es que los insectos por sí mismos no son perjudiciales para nuestros cultivos, es más, son beneficiosos en tanto en cuanto forman parte del ecosistema equilibrado en el que se deben desarrollar nuestras plantas. El problema llega cuando el número de un determinado tipo de estos animales se descontrola, da al traste con el equilibrio natural y amenaza seriamente la salud de nuestro huerto urbano. Es entonces cuando debemos actuar.
¿Cuáles son los más comunes? Dos de las plagas más comunes en los huertos urbanos son la del pulgón y la de la mosca blanca, problemas que analizaremos en profundidad en posteriores artículos. De momento, y para ir abriendo boca, podemos ir familiarizándonos con los insecticidas ecológicos como los que podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín y que no está demás tener siempre a mano ante posibles invasiones de estos visitantes no deseados que suelen presentarse en la época primaveral.
Así que, ya sabéis, no bajéis la guardia y ¡a disfrutar del huerto!