Mostrando entradas con la etiqueta bulbos de primavera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bulbos de primavera. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de junio de 2014

Bulbos de primavera

En Semillas Huerta y Jardín seguimos hablando de bulbos y tras el último post dedicado a los bulbos de otoño, le ha llegado el turno a los bulbos de primavera.
Como siempre, comenzamos por el principio. Los bulbos son órganos de las plantas bulbosas que almacenan los nutrientes y que vamos a plantar para dar lugar a estas plantas.
¿Cuándo plantamos los bulbos de primavera? Es preferible que sea entre marzo y abril y la floración se dará entre verano y otoño.
Como siempre, algunos consejos para plantarlos:
Imprescindible un terreno que drene bien y no se encharque o corremos el riesgo de que acaben pudriéndose.
Si escogemos una maceta para plantarlos es mejor que sea de cerámica porosa y, siempre, debe tener un agujero para que pueda deshacerse del agua sobrante; en el caso de que no lo tenga, deberemos regar los bulbos cada dos o tres días sin encharcarlos.
Y para todos aquellos que tengáis un jardín, que la tierra sea esponjosa, evitando los suelos arcillosos y pesados. ¿Qué pasa si este es el suelo que tenemos? Habrá que añadir una buena cantidad de arena de río y de materia orgánica para esponjar el suelo y ayudar al drenaje.
Para que la floración sea espectacular –o más espectacular de lo que ya va a serlo-, ayudará usar abono orgánico durante la plantación. Evitad siempre usar abonos minerales o químicos, nuestro huerto urbano y ecológico os lo agradecerá.
También es recomendable utilizar tres veces al año fertilizante: la primera dosis, en primavera, y la última, cuando termine el verano.
Aunque ya os avisamos en anteriores posts, nunca viene mal un recordatorio: ¡debemos plantar los bulbos con la punta hacia arriba para que el brote pueda salir!
En cuanto a las distancias de separación entre bulbo y bulbo, va a depender de la especie, pero lo normal es que oscile entre los cinco centímetros y los 20. Los bulbos grandes deben estar separados por una distancia de unos doce centímetros, mientras que los pequeños, entre ocho y diez. Y en cuanto a la profundidad, hay que hundirlos el doble de la altura que tienen.
Y ahora es cuando debemos escoger cuáles queremos, otra vez, tenemos una amplia variedad de opciones: el agapanto, el amarilis, la begonia tuberosa, la caña de india, el ciclamen, la dalia, el gladiolo, la gloxinia, el hemerocalis, el nardo… y así podríamos continuar hasta quedarnos sin aire.
Como siempre, nos vamos a pasar por el catálogo de bulbos de primavera de Semillas Huerta y Jardín antes de elegir.


Y ahora sí, ¡a disfrutar del huerto!

Bulbos de otoño

Tal y como prometimos en el anterior post y tras hablar de los bulbos, vamos a centrarnos en los bulbos de otoño –no os preocupéis, en la próxima entrada será el turno de los bulbos de primavera-.
Como explicábamos y a modo de recopilatorio –o por si os saltasteis el anterior post- los bulbos son un órgano de las plantas bulbosas, un tallo subterráneo que almacena los nutrientes, que vamos a plantar para dar lugar a estas plantas.
En el caso de los bulbos de otoño, se trata de plantas cuya época ideal para plantar es esta estación, preferiblemente en los meses de octubre y noviembre. Aunque lo cierto es que si podemos mantenerlos en un lugar fresco y bien aireado podemos estirar la fecha de plantación hasta finales de diciembre, pero debemos evitar plantarlos si hay riesgos de heladas o de suelo encharcado.
La floración se va a producir en primavera y si queremos que esta sea escalonada podemos plantar los bulbos con un mes de diferencia, primero a finales de octubre, finales de noviembre y finales de diciembre. Este mes de diferencia va a suponer un intervalo de cuatro o cinco días entre la floración de cada planta.
Consejos que debemos seguir para que tengamos una floración espectacular: debemos colocar nuestros bulbos en una zona soleada o semi soleada, protegida del viento y con el terreno bien drenado para evitar los encharcamientos.

Y sobre los cuidados, son de los cultivos más fáciles de cuidar. Debemos abonarlos en la plantación y justo antes de la floración con abono especial para bulbos de flor; tenemos que evitar los herbicidas; los debemos regar regularmente; y, durante la floración, cortaremos las flores marchitas unos centímetros por debajo de sus bases.
Como veis es sencillo y el resultado va a ser increíble… ya lo comprobaréis.
Ahora bien, toca elegir qué bulbos de otoño queremos. Las opciones entre las que podemos escoger son casi infinitas, por ejemplo, tenemos el lirio, la fresia, el jacinto, el narciso o la azucena, entre otras muchas. Como veis, se trata de flores que destacan por sus fragancias y colores, lo que va a dar un aire espectacular a nuestros jardines y huertos urbanos.
En el catálogo de bulbos de otoño de Semillas Huerta y Jardín vamos a encontrar una gran variedad de ellas, así que, una vez decididos con cuál queremos, ha llegado el momento.

¡A disfrutar del huerto!

¿Qué son los bulbos?

Seguimos avanzando en nuestro camino como horticultores y ahora ha llegado el momento de ampliar nuestro vocabulario y conocimientos hortícolas hablando de los bulbos.
Así que, comencemos por el principio: ¿qué son los bulbos? Es un tallo subterráneo muy corto situado en la base de las hojas y engrosado para hacer la función de órgano de reserva de nutrientes. El tallo está formado por un conjunto de hojas modificadas, que se llaman catafilos.
Las plantas que tienen este tipo de órganos –aunque según la especie también pueden presentar otros, como cormos, rizomas o tubérculos- se llaman plantas bulbosas y son herbáceas y perennes.
Y aquí llegamos a la gran cuestión, las plantas bulbosas suelen plantarse a través de los bulbos, así que ya sabemos que nuestra próxima incursión en el huerto va a consistir en plantar bulbos.
Pero sigamos hablando de las características de los bulbos. Para empezar, debemos saber que constan de cinco partes: el disco basal, que es la parte inferior desde donde crecen las raíces; los catafilos o escamas, de los que ya hemos hablado y que son el órgano principal de almacenamiento de los nutrientes; la túnica, que es la capa que rodea las escamas y las protege de la desecación; el vástago, que es una yema flora y otras yemas de desarrollo; y las yemas laterales, que darán origen a los bulbillos, los futuros bulbos.
Otra cosa que debemos saber es que tenemos dos tipos de bulbos. Por un lado, los que presentan los catáfilos –las hojas que forman el tallo- en forma de escamas carnosas y aparecen imbricados son los bulbos escamosos, como el tulipán; y por otro, los bulbos tunicados, en los que estas hojas aparecen como capas superpuestas y recubiertas por una membrana protectora o túnica, como es el caso de la cebolla.
La cuestión ahora es, ¿cómo plantamos los bulbos? Necesitamos un terreno que drene bien, sino, el agua se encharcará y se pudrirán. Lo vamos a conseguir mezclando con la tierra estiércol, mantillo y arena de río. Utilizaremos como siempre un abono natural, en lugar de químico. La profundidad a la que lo plantemos va a ser el doble de su tamaño y nos ayudaremos de una pala de mano. ¡Importante! La punta del bulbo por donde sale el brote debe estar mirando hacia arriba, no sería la primera vez que tenemos este pequeño despiste… Tras plantar, debemos rellenar el agujerito con tierra y regar bien. La distancia a la que vamos a plantar unos de otros dependerá de la especie, pero la norma general es entre cinco y diez centímetros para los bulbos pequeños, y entre 15 y 25 centímetros para los grandes.
Por último, debemos saber que hay dos épocas para plantar los bulbos, así tenemos bulbos de primavera, que vamos a plantar en esta estación, y bulbos de otoño, que plantaremos en otoño, pero ya hablaremos en próximos posts de ellos.
Ahora que ya sabemos esto, sólo nos queda elegir y pasarnos por el catálogo de bulbos de Semillas Huerta y Jardín, nuestros jardines y huertos van a llenarse de perfumes y colores con las floraciones impresionantes de nuestros bulbos.


¡A disfrutar del huerto!