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viernes, 13 de junio de 2014

La naturaleza en casa o cómo plantar romero

Si vivís cerca de algún monte o montaña típicamente mediterráneo, seguro que el olor a romero os transporta a la naturaleza misma. Una de las ventajas de cultivar un huerto urbano como el que estamos creando en nuestras casas es que nos permite vivir un poco más cerca de la naturaleza, disfrutar de ella en nuestra propia terraza, y las plantas aromáticas nos acercan, además, su olor característico.
Ya hemos hablado de la menta, la lavanda o la hierbabuena y hoy vamos a centrarnos en el romero, como decíamos antes. Su nombre científico es rosmarinus officinalis y se trata de un pequeño arbusto leñoso perenne. Sus hojas son pequeñas y muy abundantes. Las flores también son pequeñas pues no miden más de 4 milímetros de largo y pueden ser de color azul, blanco o rosa.
A la planta del romero, al igual que a otras plantas aromáticas, se le puede dar varios usos. Uno de ellos es el ornamental y también se usa como condimento a la hora de cocinar además de como ambientador natural. Posee propiedades digestivas, antioxidantes, depurativas... y contiene grandes cantidades de hierro. A todo ello, le podemos sumar usos cosméticos: con el romero se preparan aceites con los que se puede combatir la caída del cabello y favorecer el cuidado de la piel.
Con todas estas ventajas sería casi un pecado no dedicar un rinconcito de nuestro huerto urbano a cultivar romero así que, ¡manos a la tierra!
Comenzaremos sembrando las semillas. ¿Cuándo? En primavera y a medio centímetro de profundidad. En zonas de clima templado, con inviernos suaves, podemos sembrar el romero también desde principios de la estación invernal. Sembraremos directamente en el jardín o en una maceta bastante grande: de unos 30 litros de capacidad y 30 centímetros de profundidad. Las semillas tardan alrededor de un mes en germinar.
Ya hemos dicho que se trata de una planta típica de la zona mediterránea así que no necesita demasiados recursos para crecer: se desarrolla bien en suelos secos, sueltos y pobres respecto a nutrientes. Tampoco en el riego es muy exigente. En la mayoría de casos, el agua de lluvia será suficiente, sobretodo, si la planta ya es adulta.
Como podemos ver, los cuidados de este tipo de planta son mínimos mientras que sus usos y beneficios son muchos. Podemos recolectar durante todo el año aunque lo haremos poco a poco para no debilitar la planta. Con sus hojas, frescas o secas, podemos condimentar muchísimos platos y darles ese aroma que, seguro, disfrutaremos en nuestro huerto urbano. Ahora solo queda hacernos con semillas de romero y con todo lo que necesitemos para su cultivo y que podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín. Vamos, ¡a disfrutar del huerto!

Endulzando el huerto con la stevia

La stevia (o estevia) es otra de las plantas aromáticas sobre las que llevamos ya unos artículos hablando y aprendiendo a cultivar y, también, a utilizar ya que las aromáticas son de esas plantas que además de alegrar y refrescar nuestro huerto urbano, tienen multitud de utilidades, en la cocina, sobretodo, pero también para tratar algunas afecciones de la salud e, incluso, como 'repelentes' o remedio casero para mantener libres de plagas y enfermedades al resto de cultivos de nuestro huerto urbano.
Pero de eso ya hemos hablado y hablaremos más adelante así que ahora vamos a centrarnos en el tema -en el dulce tema- que nos ocupa hoy: el cultivo de la estevia. A diferencia de las plantas aromáticas que hemos visto hasta ahora en el blog, la Stevia Rabaudiana, como se conoce técnicamente, procede del sur de América y no de la cuenca mediterránea pero también se puede cultivar muy fácilmente en casa así que no os preocupéis.
Quizá no sea la gran desconocida de las plantas aromáticas si la comparamos con la lavanda, el orégano, la menta o la hierbabuena, de las que ya os hemos hablado en este blog, pero las ventajas de cultivar stevia en nuestro huerto urbano son muchísimas. Para empezar, es una planta muy apreciada por su poder edulcorante. De hecho, los guaraníes la llamaban 'hierba dulce' pues sus hojas tienen una capacidad edulcorante entre 30 y 45 veces mayor que la sacarosa, ingrediente principal del azúcar. También se utiliza por sus propiedades medicinales: se usa para reducir la presión arterial o para mejorar las digestiones.
Es muy fácil de cultivar, tanto en macetas como en el jardín. En el primer caso, necesitaremos un recipiente de unos 15 litros de capacidad. Si optamos por la siembre en el jardín, lo haremos en un marco de plantación de 25x25 centímetros. Y, ¿cuándo sembramos? Pues esta planta admite su siembra desde primavera hasta mediados de agosto ya que tolera temperaturas desde los 18 hasta los 35 grados. Eso sí, las heladas acabarán con ella.
No es exigente con el suelo, crece bien en terrenos arenosos o arcillosos, aunque sí es sensible a la salinidad tanto de la tierra como del agua del riego. Y hablando de riego, debe ser constante para mantener la humedad pero, como siempre, evitando los encharcamientos. Necesita muchas horas de luz, tanto es así que, cuando los días acortan, en invierno, su crecimiento se estanca y no volverá a crecer hasta la primavera.
Como en otras plantas aromáticas, el cuidado de la stevia es relativamente sencillo, tanto, que no deberemos ni de preocuparnos por posibles enfermedades ya que es extremadamente resistente a hongos y a plagas. No hay excusa, por tanto, para no lanzarse al cultivo de la stevia y, para ponerlo aún más sencillo, la web Semillas Huerta y Jardín dispone de un Kit Stevia, la manera más fácil de cultivar estas plantas a partir de las mejores semillas, macetas de turba prensada y pastillas de sustrato compactado. Manos a la tierra y ¡a disfrutar del huerto!

jueves, 12 de junio de 2014

Olor y color: la lavanda

Ya hemos mencionado las ventajas de cultivar plantas aromáticas en la entrada anterior del blog y ahora vamos a centrarnos en el cultivo de algunas de ellas para que nos sea de lo más sencillo tener ese rinconcito que de aún más aroma a nuestro huerto urbano. Vamos a empezar con una planta aromática que, además de olor, nos aportará mucho color: la lavanda.
Existen varios tipos de lavanda aunque nosotros vamos a centrarnos en la lavandula angustifolia que es la variedad característica del área mediterránea, único lugar del mundo donde crece salvaje, aunque se puede cultivar en cualquier lugar controlando los factores para que se desarrolle en perfectas condiciones.
En el caso de la lavanda, no es la cocina su uso más característico como sí lo es en otros tipos de aromáticas, sino el medicinal o su uso como aromatizante pues se usa muy a menudo en las típicas bolsitas que colocamos en armarios y zapateros de casa para mantener un aroma fresco en la ropa, por ejemplo.
Pero antes de pensar en qué vamos a utilizar nuestra lavanda, tenemos que cultivarla. Puesto que la lavanda florece desde mediados de primavera hasta finales de verano, debemos de sembrarla, en zonas de clima cálido, en otoño. Lo podemos hacer en maceta o en el suelo directamente. Como ya hemos dicho, en la zona del mediterráneo crece de manera natural en los montes así que sus requisitos son mucha luz y suelos secos y pedregosos. Procuraremos, por tanto, colocarla en suelos pobres y sueltos y con un buen drenaje.
Para colocarla, mejor donde dé mucha luz y esté aireada (como lo estaría en la naturaleza). Como decíamos, no necesita mucho riego porque aguanta bien la sequía, -de hecho, bastaría con el agua de lluvia- pero, si en lugar de sembrar las semillas, plantamos la lavanda por esquejes, deberíamos de regarla en los primeros días para que los esquejes arraiguen bien.
¿Y cuándo podremos usar sus flores? Pues para cosechar la lavanda deberíamos de esperar a su segundo verano. Entonces, recogemos las flores y las guardamos a la sombra para que se sequen y poder utilizarlas como aromatizantes. La planta de la lavanda suele durar unos 10 años y admite la poda (crece un metro y medio aproximadamente) así que, imaginaos la de beneficios que nos puede dar con muy poquita inversión porque, como decíamos, además de sus propiedades aromatizantes, también tiene buena fama como planta medicinal. Se pueden hacer infusiones, ungüentos... e, incluso, aceite de lavanda para tratar molestias tan dispares como las cefaleas, el insomnio o las picaduras de insectos.
Las ventajas de cultivar lavanda en nuestro huerto urbano parecen no tener fin, ¿no os parece? Pues ya sabéis que solo tenemos que adquirir todo lo necesario para su siembra en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!

A aromatizar nuestro huerto urbano

Romero, orégano, lavanda... ¿verdad que es leer sus nombres y casi notar su fragancia? Y es que las plantas aromáticas solo aportan ventajas si apostamos por ellas para cultivarlas en nuestro huerto urbano. Además de los aromas embriagadores, la gran mayoría se usan en la cocina alegrando y aportando sabor a casi cualquier plato y son del tamaño adecuado para poder plantarlas en cualquier huerto urbano por reducido que sea.
Así que, como es una buena idea, vamos a empezar hoy una serie de artículos para daros los detalles del cultivo de diferentes hierbas aromáticas que nos serán de lo más útil. En entradas posteriores, hablaremos de la lavanda, el romero, el orégano, la menta o la hierbabuena, entre otras.
Como ya hemos dicho, se trata de plantas que se cultivan en tamaños muy reducidos por lo que, si tenemos poco espacio en nuestro huerto urbano, podemos plantarlas en macetas o jardineras y dedicar nuestra mesa a otro tipo de cultivos como las hortalizas. Pero además de todo eso, algunas de ellas producen flores de lo más decorativas, pueden tener usos medicinales y pueden servir como control biológico controlando plagas que pueden dañar a otros cultivos si las plantamos cerca.
La mayoría de este tipo de plantas son perennes, es decir, que una vez establecidas, florecen en cada estación. Como en muchas de ellas lo que nos interesa utilizar son las hojas, las podemos ir recogiendo a medida que las vayamos necesitando aunque alcanzan su mejor punto justo antes de florecer. Si optamos por esperar hasta ese momento exacto, podemos luego secar o congelar las hojas antes de almacenarlas para utilizarlas durante todo el año.
Vistos los enormes beneficios de cultivar plantas aromáticas es hora de saber cómo se cultivan y qué recursos necesitan. Pues en este aspecto, este tipo de hierbas también son una magnífica elección para nuestro huerto urbano ya que a penas consumen recursos. Para empezar, la mayoría de este tipo de plantas son originarias de la zona mediterránea por lo que están acostumbradas a la escasez de agua, salvo la menta y el perejil, que necesitan de más humedad.
Tampoco necesitan de fertilizantes, con abonar la tierra donde las tenemos plantadas una vez al año es suficiente y es recomendable airear el suelo un par de veces al año. Necesitan mucho sol pero estar protegidas del viento.
Como véis, las plantas aromáticas son ideales para cultivar en nuestro huerto urbano o en macetas en nuestra propia casa. Son fáciles de cultivar, tienen multitud de propiedades y podremos disfrutar de ellas y de sus beneficios prácticamente durante todo el año. Como decíamos antes, en los próximos días hablaremos en concreto de algunas de estas plantas muy comunes en nuestra cocina y en nuestra vida diaria. Y ya sabemos que todo lo necesario para cultivarlas lo podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Mientras tanto, ¡a disfrutar del huerto!