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martes, 15 de julio de 2014

La borraja, esa gran desconocida

Después de una temporada hablando de las enfermedades y plagas que pueden sufrir nuestras plantas, en el post anterior comenzamos de nuevo a hablar de cómo cultivar las semillas de la multitud de especies que podemos incluir en nuestro huerto urbano. Entonces, hablamos de la hierba de San Juan y hoy vamos a aprender a cultivar la borraja una planta que, aunque tiene un amplio uso en la cocina, es posible que muchos de nosotros no la hayamos probado y, ¿qué mejor momento para probar algo nuevo que si lo hemos cultivado nosotros mismos? Pues dicho y hecho: manos a la tierra y a cultivar sin tregua.
La borraja es una planta originaria de la zona mediterránea. Su origen concreto es Siria aunque posteriormente se comenzó a cultivar por toda la cuenca. Científicamente llamada Borrago Officinalis, pertenece al a familia de las Boragináceas, y se distingue fácilmente por tener el tallo y las hojas cubiertos de pelos. Las flores suelen ser azuladas aunque también hay variedades con flor blanca e, incluso, rosa. Puede alcanzar el metro de altura.
Como decíamos antes, tiene un uso culinario muy extendido y es muy apreciada en algunos países de Europa y en algunas regiones de España. De la borraja se aprovecha todo, desde el tallo hasta las flores y hojas así que existen multitud de formas de cocinar esta planta: sopas, tortillas, ensaladas, revueltos, zumos, infusiones y hasta postres dulces que se consiguen friendo las hojas en una masa dulce. No en vano, en Francia e Italia, la borraja está considerada una verdura de lujo, de sabor delicado.
Pero además, a la planta de la borraja también se le ha dado tradicional y actualmente un uso medicinal que la convierte en un cultivo muy cotizado. Se usa, por ejemplo, para combatir el colesterol o como relajante. Tiene propiedades diuréticas y permite controlar la tensión arterial alta y regular el nivel de estrógenos. La infusión de sus hojas alivia la tos y los problemas de reuma.
Y ahora, ¿cómo la cultivamos? La mejor época para el cultivo de la borraja es de noviembre a abril ya que requiere de climas frescos para su correcto desarrollo por lo que no es recomendable que mantuviéramos su cultivo entre la primavera y el verano. Podemos sembrarla de manera directa en un marco de plantación de 30x50 centímetros y a una profundidad de 2 centímetros. Las semillas germinarán una semana después aproximadamente. Si tenemos esa posibilidad en nuestro huerto urbano, es beneficioso asociar la borraja con otros cultivos como el tomate, la calabaza o los calabacines.
Aunque no es muy exigente con el tipo de suelo, prefiere los suelos sueltos, bien trabajados, ricos en humus y que drenen bien. Un buen abonado de fondo le permitirá un desarrollo rápido. En cuanto al riego, es mejor que sean cortos y constantes y evitando siempre el encharcamiento. Si seguimos estos consejos, a los cuatro meses de la siembra, más o menos, veremos como la planta inicia la floración, es entonces el momento de recolectar.
Es aconsejable realizar la recolección a mano y, como ya hemos visto, podemos utilizar tanto las flores como los tallos o las hojas más tiernas. Sabiendo que la planta está lista en unos cuatro meses, si queremos tener borraja todo el año, podemos realizar dos plantaciones de manera escolanada: una a principios de otoño, cuando empiecen a bajar las altas temperaturas del verano, y otra ya entrado el invierno. Aunque prefiere climas frescos, como ya hemos dicho, si las temperaturas son muy bajas, es recomendable colocar a la planta en algún lugar protegido del intenso frío.
Hemos hablado de cultivar la borraja en nuestro huerto urbano en un marco de plantación de 30x50 centímetros aunque es una planta que también podemos cultivar fácilmente en maceta. Para ello, necesitaremos un recipiente mínimo de 25 litros y que tenga una profundidad de 25 centímetros.
Como podemos ver, la borraja es una planta bastante sencilla de cultivar y con múltiples usos en la cocina y medicinales. Además, el tono azul de sus flores dará un bonito color a nuestro huerto urbano. Eso sí, habrá que tener cuidado con las plagas y enfermedades que puede sufrir, sobretodo, con el ataque de pulgones y orugas. Entre las enfermedades más comunes de la borraja destaca la virosis.
Con unos cuidados mínimos y algo de dedicación, podemos incluir en nuestro huerto urbano un cultivo de lo más versátil, ¿nos animamos? Si es así, ya solo queda hacernos con las semillas de borraja que podemos econtrar en Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!

jueves, 10 de julio de 2014

Pinta tu huerto con la hierba de San Juan



Hace unas semanas hablábamos en el blog de las plantas aromáticas y ornamentales, de cómo cultivarlas y de lo idóneas que son para tener en un huerto urbano ya que, además de requerir poco espacio, ofrecen color, olor y multitud de usos domésticos: en la cocina, como condimento, o bien como tratamiento para alguna dolencia. Pues bien, después de hablar de algunas como el orégano, la menta o la stevia, hoy nos hemos fijado en la hierba de San Juan.
Si la lavanda nos ofrecía, además de todas las características de una planta aromática, un intenso color azul, la hierba de San Juan dará a nuestro huerto urbano un magnífico tono amarillo aportado por los pétalos de sus flores. El Hypericum calcynum, como se la conoce en el mundo científico, es una planta aromática perteneciente a la familia de las gutiferaceaes, originaria de Asia Menor.
Puede llegar a alcanzar más de 50 centímetros de altura y su principal uso es el de tapizante de jardines. Se utiliza a menudo para la formación de setos, rocallas y borduras aunque también se usa como planta medicinal para multitud de síntomas: por ejemplo, su aplicación tópica acelera la cicatrización de heridas y, en los últimos años, en muchos países se comercializa la hierba de San Juan en cápsulas, grajeas o como infusiones para tratar la depresión leve y sus síntomas como la pérdida de apetito, la falta de sueño o el cansancio.
¿Dispuestos a 'teñir' de amarillo nuestro huerto? Para empezar, debemos de saber que las semillas de la hierba de San Juan deben de plantarse durante la primavera: desde el mes de marzo hasta el mes de mayo, aproximadamente, y se puede hacer, o bien directamente o en macetas y después trasplantarlas.
Siguiendo este calendario de cultivo, nuestra hierba de San Juan florecerá en verano dando ese característico tono amarillo a nuestro jardín o huerto urbano. Se desarrollará bien en climas templados con inviernos y veranos suaves y en suelos fértiles -recomendable realizar un abonado de fondo con materia orgánica descompuesta antes de su siembra- y bien drenados para evitar los encharcamientos cuando la reguemos.
En ese sentido, la hierba de San Juan precisa de riegos constantes. Más moderados durante la primavera y más intensos cuando llegan las altas temperaturas del verano. Teniendo esa necesidad cubierta, el cultivo de la hierba de San Juan no requiere de muchas más atenciones específicas. Es una planta fácil de cultivar y puede llegar a vivir más de veinte años sin excesivos cuidados más allá de los imprescindibles como la prevención y el tratamiento de posibles enfermedades o plagas que la puedan afectar. En el caso de este tipo de planta ornamental, el hongo de la roya es una de las enfermedades que más suele sufrir. Afortunadamente, ya sabemos cómo combatirlo, ¿verdad? Pues solo queda hacernos con nuestras semillas de hierba de San Juan en Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!


viernes, 13 de junio de 2014

La naturaleza en casa o cómo plantar romero

Si vivís cerca de algún monte o montaña típicamente mediterráneo, seguro que el olor a romero os transporta a la naturaleza misma. Una de las ventajas de cultivar un huerto urbano como el que estamos creando en nuestras casas es que nos permite vivir un poco más cerca de la naturaleza, disfrutar de ella en nuestra propia terraza, y las plantas aromáticas nos acercan, además, su olor característico.
Ya hemos hablado de la menta, la lavanda o la hierbabuena y hoy vamos a centrarnos en el romero, como decíamos antes. Su nombre científico es rosmarinus officinalis y se trata de un pequeño arbusto leñoso perenne. Sus hojas son pequeñas y muy abundantes. Las flores también son pequeñas pues no miden más de 4 milímetros de largo y pueden ser de color azul, blanco o rosa.
A la planta del romero, al igual que a otras plantas aromáticas, se le puede dar varios usos. Uno de ellos es el ornamental y también se usa como condimento a la hora de cocinar además de como ambientador natural. Posee propiedades digestivas, antioxidantes, depurativas... y contiene grandes cantidades de hierro. A todo ello, le podemos sumar usos cosméticos: con el romero se preparan aceites con los que se puede combatir la caída del cabello y favorecer el cuidado de la piel.
Con todas estas ventajas sería casi un pecado no dedicar un rinconcito de nuestro huerto urbano a cultivar romero así que, ¡manos a la tierra!
Comenzaremos sembrando las semillas. ¿Cuándo? En primavera y a medio centímetro de profundidad. En zonas de clima templado, con inviernos suaves, podemos sembrar el romero también desde principios de la estación invernal. Sembraremos directamente en el jardín o en una maceta bastante grande: de unos 30 litros de capacidad y 30 centímetros de profundidad. Las semillas tardan alrededor de un mes en germinar.
Ya hemos dicho que se trata de una planta típica de la zona mediterránea así que no necesita demasiados recursos para crecer: se desarrolla bien en suelos secos, sueltos y pobres respecto a nutrientes. Tampoco en el riego es muy exigente. En la mayoría de casos, el agua de lluvia será suficiente, sobretodo, si la planta ya es adulta.
Como podemos ver, los cuidados de este tipo de planta son mínimos mientras que sus usos y beneficios son muchos. Podemos recolectar durante todo el año aunque lo haremos poco a poco para no debilitar la planta. Con sus hojas, frescas o secas, podemos condimentar muchísimos platos y darles ese aroma que, seguro, disfrutaremos en nuestro huerto urbano. Ahora solo queda hacernos con semillas de romero y con todo lo que necesitemos para su cultivo y que podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín. Vamos, ¡a disfrutar del huerto!

Endulzando el huerto con la stevia

La stevia (o estevia) es otra de las plantas aromáticas sobre las que llevamos ya unos artículos hablando y aprendiendo a cultivar y, también, a utilizar ya que las aromáticas son de esas plantas que además de alegrar y refrescar nuestro huerto urbano, tienen multitud de utilidades, en la cocina, sobretodo, pero también para tratar algunas afecciones de la salud e, incluso, como 'repelentes' o remedio casero para mantener libres de plagas y enfermedades al resto de cultivos de nuestro huerto urbano.
Pero de eso ya hemos hablado y hablaremos más adelante así que ahora vamos a centrarnos en el tema -en el dulce tema- que nos ocupa hoy: el cultivo de la estevia. A diferencia de las plantas aromáticas que hemos visto hasta ahora en el blog, la Stevia Rabaudiana, como se conoce técnicamente, procede del sur de América y no de la cuenca mediterránea pero también se puede cultivar muy fácilmente en casa así que no os preocupéis.
Quizá no sea la gran desconocida de las plantas aromáticas si la comparamos con la lavanda, el orégano, la menta o la hierbabuena, de las que ya os hemos hablado en este blog, pero las ventajas de cultivar stevia en nuestro huerto urbano son muchísimas. Para empezar, es una planta muy apreciada por su poder edulcorante. De hecho, los guaraníes la llamaban 'hierba dulce' pues sus hojas tienen una capacidad edulcorante entre 30 y 45 veces mayor que la sacarosa, ingrediente principal del azúcar. También se utiliza por sus propiedades medicinales: se usa para reducir la presión arterial o para mejorar las digestiones.
Es muy fácil de cultivar, tanto en macetas como en el jardín. En el primer caso, necesitaremos un recipiente de unos 15 litros de capacidad. Si optamos por la siembre en el jardín, lo haremos en un marco de plantación de 25x25 centímetros. Y, ¿cuándo sembramos? Pues esta planta admite su siembra desde primavera hasta mediados de agosto ya que tolera temperaturas desde los 18 hasta los 35 grados. Eso sí, las heladas acabarán con ella.
No es exigente con el suelo, crece bien en terrenos arenosos o arcillosos, aunque sí es sensible a la salinidad tanto de la tierra como del agua del riego. Y hablando de riego, debe ser constante para mantener la humedad pero, como siempre, evitando los encharcamientos. Necesita muchas horas de luz, tanto es así que, cuando los días acortan, en invierno, su crecimiento se estanca y no volverá a crecer hasta la primavera.
Como en otras plantas aromáticas, el cuidado de la stevia es relativamente sencillo, tanto, que no deberemos ni de preocuparnos por posibles enfermedades ya que es extremadamente resistente a hongos y a plagas. No hay excusa, por tanto, para no lanzarse al cultivo de la stevia y, para ponerlo aún más sencillo, la web Semillas Huerta y Jardín dispone de un Kit Stevia, la manera más fácil de cultivar estas plantas a partir de las mejores semillas, macetas de turba prensada y pastillas de sustrato compactado. Manos a la tierra y ¡a disfrutar del huerto!

¡Mamma mia!... Orégano en nuestro huerto

El orégano es una de esas plantas aromáticas que conocemos, básicamente, por su uso en la cocina. En concreto, este tipo de hierba es muy característico de la gastronomía italiana pues es condimento básico en pizzas y pastas. Como la mayoría de las plantas aromáticas que veremos en el blog es perenne y originaria de la cuenca mediterránea así que se adapta bien a climas secos, cálidos y con muchas horas de luz.
Así, es una planta que podemos cultivar de manera relativamente sencilla en nuestro huerto urbano y utilizarla luego para multitud de platos en la cocina. Sus hojas también se pueden usar frescas pero secas aportarán mayor sabor y aroma.
Además de para aportar un extra en muchos de nuestra creaciones culinarias, el orégano también lo podemos usar por sus múltiples propiedades medicinales y por sus beneficios para la salud. Por ejemplo, si lo tomamos en infusión, nos aliviará la tos, el asma y los resfriados y el aceite que se fabrica con su planta, está recomendado para tratar problemas musculares o de reuma. ¿Qué os parece? ¿Plantamos orégano en nuestro huerto urbano? Pues ya sabéis: ¡manos a la tierra!
La mejor época para cultivar el orégano es la primavera pero, como ocurre con la hierbabuena, de la que ya hablamos en el blog, en zonas templadas se puede cultivar prácticamente durante todo el año en casa. Acepta la siembra directa en el jardín o en maceta y sus semillas tardarán unos diez o quince días en germinar. Si optamos por plantar nuestro orégano en maceta, necesitaremos que tenga una profundidad de unos 20 centímetros y que una capacidad de 10 litros como mínimo. La colocaremos después donde reciba bastantes horas de sol al día. Aunque soporta las heladas, recordad que el orégano prefiere los climas suaves.
¿Qué tipo de suelo necesita el orégano? Pues, básicamente, suelos fértiles, que drenen bien el agua, porque no tolera el exceso de humedad -ya hemos dicho que es de climas secos-. Respecto al abonado, necesitará uno medio de materia orgánica muy bien descompuesta y ya sabemos que podemos encontrar una gran variedad de productos en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín para aportar los nutrientes que nuestros cultivos necesitan. Durante su cultivo, no deberemos de regar la planta en exceso pues no es exigente en este aspecto. Eso sí, controlando bien que no se encharque.
El orégano es una de esas plantas que crecen prácticamente solas, sin demasiados cuidados y, además, a penas se ve afectada por plagas ni enfermedades porque es muy resistente. Así que, con controlar, como decíamos, los excesos de humedad para evitar la aparición de hongos, tendremos orégano siempre sano y listo para usar.
La época de recolección comienza cuando empiezan a aparecer las primeras flores. Como lo sembramos en primavera, esto tendrá lugar a principios de verano, sobre el mes de junio, y se prolonga durante toda la estación, hasta septiembre, aproximadamente.
Y ahora que conocemos los beneficios y ventajas de tener nuestra propia planta de orégano en casa, solo nos queda pasarnos, como siempre, por la web de Semillas Huerta y Jardín y adquirir todo lo necesario para su cultivo y ¡a disfrutar del huerto!

Cultiva hierbabuena y sé feliz

De la hibridación de dos tipos de menta surgió la hierbabuena, parecida a su 'progenitora' pero de un olor más dulzón y un sabor muy característico. De hecho, ahora que llega el verano, nos vamos a acordar de esta planta aromática cada vez que veamos o tomemos el famoso mojito. Pero no solo para los cócteles se usa la hierbabuena, también se emplea en postres y en otro tipo de platos. Y si no somos muy cocinillas, tampoco nos agobiemos, solo con el olor y el intenso color verde de sus hojas, ya compensaremos su incorporación a nuestro huerto urbano.
La mejor época para cultivar la hierbabuena es en primavera así que podemos sembrar desde los meses de febrero y marzo. Sin embargo, en zonas de clima templado y con factores muy controlados, podemos cultivarla, prácticamente, en cualquier época del año. Podemos sembrar las semillas directamente en nuestro jardín o en macetas. En este caso, necesitaremos un recipiente de cinco litros de capacidad como mínimo y una profundidad de unos veinte centímetros. Germinarán, aproximadamente, dos semanas después de la siembra.
De la hierbabuena se aprovechan, sobretodo, sus hojas que podemos recolectar a partir de los tres meses desde la siembra siempre y cuando hayamos seguido las indicaciones para su cultivo. La hierbabuena prefiere climas suaves y zonas donde los inviernos no sean muy crudos para evitar las heladas.
Procuraremos que disponga de un suelo fértil, que posea humus y que drene bien. Respecto al abono, no es demasiado exigente aunque sí necesitará de una dosis de abonado medio bien descompuesto. En el catálogo de Semillas Huerta y Jardín disponemos de una amplia oferta de humus y abonos perfectos para el cultivo de esta planta aormática.
Cuando ya tengamos controlado dónde crecerá nuestra hierbabuena es hora de satisfacer sus necesidades de riego. Como la menta, es exigente y va a necesitar que el suelo esté siempre húmedo evitando, eso sí, que se encharque el agua.
Con estos pocos cuidados, pronto podremos disfrutar de nuestra propia hierbabuena aunque habrá que controlar que no se vea afectada por plagas y enfermedades. En este caso, es propensa a sufrir la presencia de pulgones y trips y de algunos hongos como la roya y el mildiu pero, afortunadamente, ya sabemos como combatir estos problemillas, ¿verdad? Pues no queda otra que ¡a disfrutar del huerto!

jueves, 12 de junio de 2014

Refrescante menta

Como ya anunciamos, en los próximos artículos vamos a hablar de una serie de plantas aromáticas que son ideales para incorporar a nuestro huerto urbano y hoy es el turno de una de las más características: la menta, muy utilizada para acompañar, decorar o darle un fresco toque a muchísimos platos ya que es un ingrediente típico de muchas cocinas en todo el mundo.
Se trata de una planta muy fácil de cultivar y que puede crecer sin problemas en una maceta colocada en el balcón. Eso sí, dada su tendencia a crecer horizontalmente, será necesario que sea una maceta ancha y de 20 centímetros de profundidad, al menos. Se adapta prácticamente a cualquier tipo de climatología y de suelos aunque es bueno que la mantengamos en espacios frescos, sobretodo, en los meses de verano, para mantener la planta en una horquilla de entre 15 y 20 grados. Soporta temperaturas extremas e, incluso, heladas pero se desarrolla mejor en climas cálidos.
Lo mismo ocurre con el suelo, aunque se adapta bien a prácticamente cualquiera, prefiere aquellos fértiles y bien drenados ya que es bastante exigente con los nutrientes y, para su desarrollo, necesitará de un riego regular y abundante. La mejor época para cultivar la menta es en primavera y verano porque, además, necesita bastante luz para su crecimiento aunque, eso sí, no tolera bien los intensos rayos del sol de mediodía. Vamos a buscar la manera de que reciba la luz de las primeras horas del día y quede resguardada a la sombra en las horas de incidencia más directa de los rayos de sol.
La parte aérea de la planta de la menta morirá en otoño, aproximadamente, pero sus raíces se mantendrán y volverá a brotar en primavera si la mantenemos. Si estáis dispuestos a probar este cultivo fácil, cómodo y, sobretodo, muy útil, pasaos por la web de Semillas Huerta y Jardín donde encontraréis las semillas y, también, fertilizantes para aportar los nutrientes que necesita la menta.
Con un toque aromático, seguro que nos apetece aún más trabajar en nuestro huerto urbano así que solo nos queda aquello de ¡a disfrutar del huerto!

Olor y color: la lavanda

Ya hemos mencionado las ventajas de cultivar plantas aromáticas en la entrada anterior del blog y ahora vamos a centrarnos en el cultivo de algunas de ellas para que nos sea de lo más sencillo tener ese rinconcito que de aún más aroma a nuestro huerto urbano. Vamos a empezar con una planta aromática que, además de olor, nos aportará mucho color: la lavanda.
Existen varios tipos de lavanda aunque nosotros vamos a centrarnos en la lavandula angustifolia que es la variedad característica del área mediterránea, único lugar del mundo donde crece salvaje, aunque se puede cultivar en cualquier lugar controlando los factores para que se desarrolle en perfectas condiciones.
En el caso de la lavanda, no es la cocina su uso más característico como sí lo es en otros tipos de aromáticas, sino el medicinal o su uso como aromatizante pues se usa muy a menudo en las típicas bolsitas que colocamos en armarios y zapateros de casa para mantener un aroma fresco en la ropa, por ejemplo.
Pero antes de pensar en qué vamos a utilizar nuestra lavanda, tenemos que cultivarla. Puesto que la lavanda florece desde mediados de primavera hasta finales de verano, debemos de sembrarla, en zonas de clima cálido, en otoño. Lo podemos hacer en maceta o en el suelo directamente. Como ya hemos dicho, en la zona del mediterráneo crece de manera natural en los montes así que sus requisitos son mucha luz y suelos secos y pedregosos. Procuraremos, por tanto, colocarla en suelos pobres y sueltos y con un buen drenaje.
Para colocarla, mejor donde dé mucha luz y esté aireada (como lo estaría en la naturaleza). Como decíamos, no necesita mucho riego porque aguanta bien la sequía, -de hecho, bastaría con el agua de lluvia- pero, si en lugar de sembrar las semillas, plantamos la lavanda por esquejes, deberíamos de regarla en los primeros días para que los esquejes arraiguen bien.
¿Y cuándo podremos usar sus flores? Pues para cosechar la lavanda deberíamos de esperar a su segundo verano. Entonces, recogemos las flores y las guardamos a la sombra para que se sequen y poder utilizarlas como aromatizantes. La planta de la lavanda suele durar unos 10 años y admite la poda (crece un metro y medio aproximadamente) así que, imaginaos la de beneficios que nos puede dar con muy poquita inversión porque, como decíamos, además de sus propiedades aromatizantes, también tiene buena fama como planta medicinal. Se pueden hacer infusiones, ungüentos... e, incluso, aceite de lavanda para tratar molestias tan dispares como las cefaleas, el insomnio o las picaduras de insectos.
Las ventajas de cultivar lavanda en nuestro huerto urbano parecen no tener fin, ¿no os parece? Pues ya sabéis que solo tenemos que adquirir todo lo necesario para su siembra en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín y ¡a disfrutar del huerto!

A aromatizar nuestro huerto urbano

Romero, orégano, lavanda... ¿verdad que es leer sus nombres y casi notar su fragancia? Y es que las plantas aromáticas solo aportan ventajas si apostamos por ellas para cultivarlas en nuestro huerto urbano. Además de los aromas embriagadores, la gran mayoría se usan en la cocina alegrando y aportando sabor a casi cualquier plato y son del tamaño adecuado para poder plantarlas en cualquier huerto urbano por reducido que sea.
Así que, como es una buena idea, vamos a empezar hoy una serie de artículos para daros los detalles del cultivo de diferentes hierbas aromáticas que nos serán de lo más útil. En entradas posteriores, hablaremos de la lavanda, el romero, el orégano, la menta o la hierbabuena, entre otras.
Como ya hemos dicho, se trata de plantas que se cultivan en tamaños muy reducidos por lo que, si tenemos poco espacio en nuestro huerto urbano, podemos plantarlas en macetas o jardineras y dedicar nuestra mesa a otro tipo de cultivos como las hortalizas. Pero además de todo eso, algunas de ellas producen flores de lo más decorativas, pueden tener usos medicinales y pueden servir como control biológico controlando plagas que pueden dañar a otros cultivos si las plantamos cerca.
La mayoría de este tipo de plantas son perennes, es decir, que una vez establecidas, florecen en cada estación. Como en muchas de ellas lo que nos interesa utilizar son las hojas, las podemos ir recogiendo a medida que las vayamos necesitando aunque alcanzan su mejor punto justo antes de florecer. Si optamos por esperar hasta ese momento exacto, podemos luego secar o congelar las hojas antes de almacenarlas para utilizarlas durante todo el año.
Vistos los enormes beneficios de cultivar plantas aromáticas es hora de saber cómo se cultivan y qué recursos necesitan. Pues en este aspecto, este tipo de hierbas también son una magnífica elección para nuestro huerto urbano ya que a penas consumen recursos. Para empezar, la mayoría de este tipo de plantas son originarias de la zona mediterránea por lo que están acostumbradas a la escasez de agua, salvo la menta y el perejil, que necesitan de más humedad.
Tampoco necesitan de fertilizantes, con abonar la tierra donde las tenemos plantadas una vez al año es suficiente y es recomendable airear el suelo un par de veces al año. Necesitan mucho sol pero estar protegidas del viento.
Como véis, las plantas aromáticas son ideales para cultivar en nuestro huerto urbano o en macetas en nuestra propia casa. Son fáciles de cultivar, tienen multitud de propiedades y podremos disfrutar de ellas y de sus beneficios prácticamente durante todo el año. Como decíamos antes, en los próximos días hablaremos en concreto de algunas de estas plantas muy comunes en nuestra cocina y en nuestra vida diaria. Y ya sabemos que todo lo necesario para cultivarlas lo podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Mientras tanto, ¡a disfrutar del huerto!