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martes, 1 de julio de 2014

Un poco más sobre virus: el mosaico de la calabaza

Volvemos un día más a hablar de los virus que pueden hacer enfermar a los ejemplares de nuestro huerto urbano. En el blog hemos tratado largo y tendido este tema pero es bueno que ampliemos en la medida de lo posible nuestros conocimientos sobre los problemas y enfermedades que pueden sufrir nuestros cultivos porque ya sabemos lo productivo que resulta conocer al enemigo.
Hoy, el objeto de nuestro análisis va a ser otro de los virus propios de las cucurbitáceas: el virus del mosaico de la calabaza. Como el de la sandía que vimos en el post anterior, el virus del mosaico de la calabaza puede afectar a la mayoría de variedades de cucurbitáceas (melón, pepino, calabazas, calabacín...) y, principalmente, causa el enanismo de la planta y la deformación del fruto lo que daría al traste con el cultivo.
De nuevo nos encontramos ante un virus que, como ya sabemos de sobra, se trata de un microorganismo que puede contagiarse de planta a planta por el roce entre ellas, a causa de una semilla infectada o a través de los llamados vectores: seres vivos que sirven de transporte para que el virus pueda viajar de un ejemplar infectado hasta uno sano. Hablamos de insectos como la mosca blanca o los pulgones pero, también podemos ser nosotros mismos los causantes transmitiendo el virus en nuestra ropa, calzado o herramientas.
Por ello es muy importante que nos deshagamos de los ejemplares que estén infectados porque el virus no se puede tratar y curar, tan solo, poner todos los medios disponibles para prevenir su aparición y, por supuesto, para evitar su propagación. Medidas como utilizar solo semillas de calidad y seguras, eliminar los ejemplares dañados así como las malas hierbas, prevenir la aparición de plagas de insectos y tener especial cuidado de no tocar con las manos o herramientas un ejemplar sano después de haber trabajado con uno enfermo.
Y volviendo al virus del mosaico de la calabaza, ¿cuáles son los síntomas? Las plantas infectadas por este virus presentan hojas rizadas, con amarillamiento con áreas verdes entre las venas de las hojas, deformación y manchas moteadas. Como ya hemos dicho, es un virus que causa enanismo en las plantas que infecta y, en los frutos, se puede observar cierta deformación y moteado.
¿Qué debemos hacer? El procedimiento en el caso de las enfermedades causadas por virus suele ser el mismo: eliminar las plantas infectadas (también es recomendable hacer lo mismo con las colindantes) y extremar las precauciones para prevenir nuevas infecciones. Además de las medidas cautelares que tenemos que adoptar respecto a nuestros hábitos de trabajo en el huerto, ya hemos visto la importancia de prevenir las plagas de insectos que, en muchos casos, son los transmisores de los virus de una planta a otra. 
En el blog también hemos hablado de cómo prevenir las plagas y, entre las medidas, existe la posibilidad de utilizar algún tipo de insecticida, eso sí, siempre ecológico y respetuoso con el medio ambiente como los del catálogo de productos de Semillas Huerta y Jardín.
Ahora que disponemos de más información sobre cómo cuidarlo, ¡a disfrutar del huerto!

martes, 24 de junio de 2014

Seguimos con los hongos: la negrilla

Retomamos los artículos del blog hablando un poco más sobre los problemas que pueden sufrir las plantas de nuestro huerto urbano. Se trata de la parte menos agradable de la tarea de cultivar en nuestra terraza, balcón o terreno pero ya sabemos que horticultor precavido vale por dos así que, vamos a aprender un poco más sobre los hongos. Hoy vamos a hablar del hongo negrilla.
La negrilla es una capa parecida al hollín que se genera sobre las hojas y otras partes de las plantas y es consecuencia directa de las temidas plagas de insectos que pueden afectar a nuestro huerto urbano. Estos insectos como el pulgón, la cochinilla o la mosca blanca, segregan una sustancia azucarada que dejan sobre los cultivos y que forma el ecosistema ideal para que se desarrolle la negrilla.
Por ello, como primera medida preventiva contra este tipo de hongo, tendremos que aplicar los consejos para el control de plagas de los que ya hemos hablado como el uso de los insecticidas ecológicos que podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Este tipo de hongo que, como ya hemos dicho, se puede identificar fácilmente al tratarse de una capa de polvo de color oscuro, es un problema básicamente estético pues, a pesar de ser una enfermedad, rara vez causa daños serios a la planta aunque sí es cierto que si el ataque es persistente, el polvillo se puede convertir en una costra opaca que dificulte a la plana poder hacer la fotosíntesis, lo que afectaría a su crecimiento normal. Además, si la negrilla aparece en situaciones de sequía, puede que, en las plantas más afectadas, marchite brotes y tallos.
Y es que el hongo negrilla puede afectar a las hojas, los tallos, los frutos o los brotes, así como aparecer en superficies que se encuentran bajo la planta como el pavimento o las paredes.
¿Qué podemos hacer para prevenir las plagas y la negrilla? Si tomamos algunas sencillas precauciones reduciremos el riesgo de que aparezca este tipo de enfermedad en nuestro huerto urbano. Por ejemplo, podemos optar por variedades de cultivos que sean más resistentes a las plagas. En este grupo tenemos a la mayoría de las aromáticas, algunas de ellas, como la menta, sirven incluso de repelente de algunos insectos como la mosca blanca. También es recomendable optar por especies autóctonas frente a las exóticas para nuestro huerto urbano ya que son más resistentes a las plagas.
Cuando ya hemos visto los primeros síntomas de la negrilla, lo primero que debemos de hacer es limpiar las partes afectadas con pulverizaciones de agua templada y a cierta presión (podemos añadir algo de jabón neutro). Podemos realizar podas de las zonas afectadas para asegurarnos de su completa eliminación y aumentar la vitalidad de las plantas mejorando y nutriendo el suelo. Después, es recomendable aplicar un insecticida con fungicida. Y ya sabemos que podemos encontrar todo lo necesario en Semillas Huerta y Jardín.
Como vemos, la negrilla es tan fácil de controlar como que sepamos tener a raya a los insectos que pueden atacar nuestro huerto urbano en forma de plaga. Así que, no perdáis las ganas de luchar contra los hongos y ¡a disfrutar del huerto!

lunes, 9 de junio de 2014

¡Cuidado con la mosca blanca!

Seguimos con nuestro repaso a las amenazas que acechan a nuestro huerto urbano. Habíamos comenzado a hablar de las plagas y, tras analizar los pormenores de la más común, la del pulgón, vamos a centrarnos hoy en la mosca blanca, un animalito que, si llega a convertirse en plaga, puede ser muy dañino ya que su ciclo vital es de aproximadamente un mes, lo que implica que puede tener hasta diez generaciones en un año en invernadero. Al aire libre tienen como mínimo, cuatro generaciones al año.
Una de las características que comparten los tipos de plagas más comunes que afectan a las plantas es que sus protagonistas se valen de sus pequeños picos para clavarlos en las hojas de nuestras plantas y chupar la savia. Característica que comparte la mosca blanca, pequeñas moscas de color blanco de unos 3 milímietros de tamaño, que se asientan principalmente en en envés de las hojas. La mosca blanca, además, es polífaga lo que significa que ataca a diversas plantas y resulta particularmente dañina en el tomate y en plantas ornamentales.
La parte positiva de la mosca blanca respecto a otras enfermedades causadas por microorganismos es que este tipo de plagas se pueden detectar a simple vista. Aún así, debemos tener claros los síntomas en la planta: las hojas, al recibir la picadura, pierden el color y adquieren un tono amarillento. Si el ataque es intenso, las hojas se abarquillan y la planta puede, incluso, perder alguna de ellas.
Como ya hemos visto con los pulgones, también en el caso de la mosca blanca los problemas no solo vienen por la presencia de estos animales sino porque favorecen al aparición de otras enfermedades como las provocadas por el hongo negrilla que se desarrolla a causa de la melaza que las moscas excretan sobre las hojas. A ello hay que sumar que las moscas, al picar a las plantas, pueden transmitir algún virus de un ejemplar infectado a otro sano y contagiarlo.
La mosca blanca se convierte en plaga, sobretodo, en verano ya que las altas temperaturas favorecen su crecimiento. También la humedad.
Pero no os preocupéis porque, como todo, la mosca blanca también tiene solución. Para evitar que se convierta en una plaga, podemos tomar varias precauciones como, por ejemplo, mantener nuestro huerto urbano siempre limpio de malas hierbas para que estos insectos no puedan refugiarse en ellas.
Si descubrimos ejemplares de mosca blanca en nuestros cultivos (recordad que se agolpan en el envés de las hojas) podemos lavar la planta con agua jabonosa lo que evitará que la plaga prolifere pero, si ya es muy grave, se debe tratar la planta con productos usados en agricultura ecológica, alternativas eficaces a los productos químicos y que puedes encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín.
Por último, podemos valernos de la propia naturaleza para controlar las plagas. Por ejemplo, plantar junto a nuestros cultivos especies más sensibles, algunas de ellas aromáticas, que funcionan como repelente sobre la mosca blanca como el tabaco ornamental o las caléndulas. Además, también podemos hacer uso de los enemigos naturales de la mosca blanca como la cales noacki, una especie de pequeña avispa, o la encarsia formosa introduciendo algunos ejemplares de manera controlada para que nos ayuden a acabar con la plaga.
Y una vez libres de mosca blanca, ¡a disfrutar del huerto!

Las plagas en el huerto urbano

Llevamos unos días hablando de las enfermedades que pueden contraer los cultivos de nuestro huerto urbano y, aunque ha sido un camino largo, no hemos acabado ni mucho menos de contar los enemigos que amenazan a diario a nuestros cultivos porque, además de las muchas enfermedades que pueden padecer (por hongos, virus o bacterias) nuestras hortalizas, flores o plantas aromáticas se enfrentan también a las plagas.
Cuando hablamos de plagas nos referimos a la proliferación descontrolada y perjudicial de algún tipo de animal que interactúa con nuestras plantas de algún modo. Y aunque el animal no sea, en sí mismo, dañino para el cultivo, puede ser que sea transmisor de algún virus o que genere las condiciones idóneas para que se desarrollen otras enfermedades como la provocada por el hongo llamado negrilla, por ejemplo.
¿De qué animales estamos hablando? Pues desde insectos y otro tipo de invertebrados como los pulgones, la cochinilla, la mosca blanca o los gusanos, hasta mamíferos como los conejos o los topos (también pueden causarnos problemas en el huerto otros mamíferos más comunes y más cercanos a nuestro huerto urbano como los perros o los gatos aunque no lleguen en forma de plagas) pasando por moluscos como los caracoles o las babosas.
¿Son peligrosos? Depende del animal con el que estemos tratando, su presencia puede ser más o menos dañina. Por lo general, las plagas son fáciles de detectar y fáciles de detener, incluso hay remedios caseros muy sencillos que acaban con algunas plagas en un santiamén. Lo que sí debemos de tener muy claro es que los insectos por sí mismos no son perjudiciales para nuestros cultivos, es más, son beneficiosos en tanto en cuanto forman parte del ecosistema equilibrado en el que se deben desarrollar nuestras plantas. El problema llega cuando el número de un determinado tipo de estos animales se descontrola, da al traste con el equilibrio natural y amenaza seriamente la salud de nuestro huerto urbano. Es entonces cuando debemos actuar.
¿Cuáles son los más comunes? Dos de las plagas más comunes en los huertos urbanos son la del pulgón y la de la mosca blanca, problemas que analizaremos en profundidad en posteriores artículos. De momento, y para ir abriendo boca, podemos ir familiarizándonos con los insecticidas ecológicos como los que podemos encontrar en el catálogo de Semillas Huerta y Jardín y que no está demás tener siempre a mano ante posibles invasiones de estos visitantes no deseados que suelen presentarse en la época primaveral.
Así que, ya sabéis, no bajéis la guardia y ¡a disfrutar del huerto!