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martes, 22 de julio de 2014

Cultivos para sembrar este verano

Con la llegada del mes de julio y el buen tiempo, muchos ya están de vacaciones y, otros tantos, estamos pensando (casi soñando despiertos) en todas las cosas que haremos cuando tengamos esas merecidos días libres sin estar sometidos a los estrictos horarios. Y entre esas cosas que tenemos pensado hacer o retomar, seguro que aparece la de dedicarle más tiempo a nuestro huerto urbano y disfrutar de sus olores, colores... Y aunque el verano es tiempo de recolectar muchos cultivos también es la época ideal para sembrar algunas hortalizas así que, ahora que tenemos más tiempo, ¿por qué no dedicarlo a ampliar la variedad de cultivos en nuestro huerto urbano?
La característica de las hortalizas que se siembran en verano es que necesitan de temperaturas más elevadas para su desarrollo pero no hay que suponer que por estar cómodas en agosto no requieran de mucha agua. Cada una tiene sus propias necesidades y, de hecho, también los plazos para su recolección varían así que debemos de elegir bien lo que vamos a cultivar y tomar las precauciones necesarias en cuanto al nivel de humedad y de nutrientes del suelo.
Hoy vamos a enumerar algunas de las hortalizas y plantas que se pueden sembrar en verano y en próximo artículos detallaremos mejor el proceso de siembra y cultivo de algunas de ellas.
Aún en el mes de julio podemos atrevernos a sembrar escarolas y espinacas, cultivos típicos de primavera que podemos alargar hasta bien entrado el verano, aunque no es recomendable hacerlo en el mes de agosto. Son cultivos que deben regarse a menudo y podrán recolectarse a los tres meses de la siembra.
Existen otras variedades cuyo periodo de siembra es precisamente los meses de verano. Hablamos de la col y la coliflor, por ejemplo, del brócoli y de la remolacha. Todas ellas son variedades muy utilizadas en la cocina así que serán una buena opción para poder disfrutar este verano de nuestro huerto urbano. Las variedades de col, además, no requieren de riego en exceso y podremos recolectarlas entre cuatro y cinco meses después de la siembra.
También hay cultivos que se pueden sembrar durante todo el año sin problemas y que además son muy fáciles de mantener así que también pueden ser una buena opción para comenzar este verano nuestro propio huerto urbano. Aquí podemos incluir, por ejemplo, el caso de la lechuga y las acelgas, hortalizas de hoja con multitud de usos en la cocina. Necesitan regarse a menudo pero en a penas tres meses las tendremos listas para recolectar.
En el capítulo de cultivos que se pueden sembrar todo el año encontramos también el rabanito y la zanahoria además de la planta del perejil, un condimento que nunca sobra en ninguna cocina y con el que podemos aderezar mil y un platos sin miedo a equivocarnos. Los rabanitos, además, son un tipo de hortaliza muy fácil de cultivar y de desarrollo muy rápido: en un mes podremos recolectarlos. Recordad que ya los recomendamos cuando hablamos de cultivos para principiantes.
Así que, ya sabéis, si este verano tenéis pensado aprovechar para dedicarle más tiempo a vuestro huerto urbano, estas opciones os pueden venir muy bien para ocupar el tiempo e ir practicando técnicas ya que algunos de estos cultivos son de siembra directa pero otros habrá que sembrarlos primero en semilleros y, después, trasplantarlos. Pero de eso hablaremos en los próximos días, de momento, podemos ir decidiendo qué vamos a plantar y aprovisionarnos de todo lo necesario en la tienda de Semillas Huerta y Jardín.
¡Hasta pronto!

jueves, 12 de junio de 2014

Cultivos imprescindibles: la cebolla

Seguimos con la serie de artículos dedicadas a los cultivos imprescindibles para nuestro primer huerto urbano. Esta vez vamos a hablar de la cebolla, una hortaliza muy versátil en nuestra cocina aunque no siempre es del agrado de todos los comensales, sobretodo en su versión cruda, es perfecta para las ensaladas y, además de refrescante, tiene muchos beneficios para la salud y ayuda a prevenir el reuma, problemas de próstata y hasta la osteoporosis.
La allium cepa, o cebolla, es una planta perteneciente a la familia de las amarilidáceas que llegó a Europa desde Asia Central según las teorías más extendidas. En la plantación de la cebolla influye mucho la climatología del lugar donde nos encontremos pero podemos distinguir tres fechas más o menos comunes: a finales del verano, en invierno y a principios de la primavera.
La cebolla acepta la siembra directa así que podemos preparar el suelo y colocar las semillas directamente. Necesitaremos suelos sueltos, sanos, profundos y ricos en materia orgánica, de consistencia media, y no excesivamente calcáreos. Es muy importante evitar los suelos ácidos y procuraremos no sembrar en terrenos recién estercolados, aunque se puede utilizar compost sin problemas.
Una vez hecha la siembra, dependiendo del momento escogido, la cosecha tardará más o menos tiempo. Si sembramos en primavera, tendremos las cebollas listas para recolectar en 20 o 24 semanas, es decir, en cinco o seis meses. Si lo hicimos en invierno, no podremos recolectar hasta 42 semanas después, unos diez meses, aproximadamente.
Pero para que valga la pena la espera tendremos que procurarle a nuestras cebollas las condiciones idóneas para su perfecto desarrollo y crecimiento. Para empezar, requiere de mucha luminosidad y su temperatura ideal se encuentra entre los 15 y los 25 grados, aunque se adapta a casi todos los climas.
Eso sí, es muy sensible al exceso de humedad, por lo que, una vez que las plantas han iniciado el crecimiento, la humedad debe mantenerse constante por encima del 60%. Es por ello que, en la primera etapa, necesita riegos continuos pero cortos y, después, podemos incluso no regarla. De hecho, es aconsejable que no reciban ni un solo riego durante el mes anterior a la cosecha y, dos semanas antes del momento de recogerlas, deberemos desenterrarlas del todo y dejarlas sobre la tierra para que se sequen.
Como precauciones especiales en el cultivo de la cebolla tenemos que destacar el control de las malas hierbas ya que la cebolla tiene raíces muy superficiales y la maleza puede afectarlas más directamente. Ya hemos hablado de las enfermedades y plagas que pueden afectar a nuestros cultivos y, en el caso de la cebolla, se pueden dar algunas específicas como la podredumbre blanca de la cebolla, el mildiu o la mosca de la cebolla. Tendremos que tener cuidado con ellas y estar muy atentos a su aparición.
En el catálogo de Semillas Huerta y Jardín, recordad que podéis encontrar todo lo necesario para cultivar la cebolla y muchas otras hortalizas. 
Y ahora que hemos hablado de las hortalizas en nuestro hurto urbano, ¿qué tal si ponemos un toque de frescor con una serie de entradas sobre cómo cultivar plantas aromáticas? Seguro que os apetece tanto como a nosotros disfrutar de esos olores tan característicos y tener la oportunidad de darle un toque diferente y aromático a nuestros platos con productos cultivados por nosotros mismos así que seguid atentos al blog, manos a la tierra y ¡a disfrutar del huerto!